Crecimiento no es desarrollo

En nuestra sociedad el término “crecimiento económico” es muy usual, ya que ha llegado a convertirse en uno de los principales temas para el gobierno y los ciudadanos.

En nuestra sociedad el término “crecimiento económico” es muy usual, ya que ha llegado a convertirse en uno de los principales temas para el gobierno y los ciudadanos.

Normalmente cada año se tienen expectativas positivas, de esperar mayor dinamización en las actividades económicas o aceleramiento de la economía, obtenida por la variación porcentual positiva de uno de los indicadores económicos más relevantes de los países conocido como, Producto Interno Bruto (PIB, Producción a precios constantes), el cual presentó en el año 2014 un crecimiento de 4.7 por ciento respecto al año 2013, según el Banco Central de Nicaragua.

Este indicador es muy útil para conocer si realmente las estrategias implementadas para conducir la economía (políticas económicas) son realmente eficientes para el país, ya que por medio de este se conoce si existe una desaceleración o un crecimiento, además que de ser positivo proporciona seguridad a los inversionistas nacionales y extranjeros para operar en el país.

Al incrementar el PIB también lo hace el PIB per cápita, pero realmente este indicador no se ajusta a la realidad y no es representativo del bienestar de la población, ya que este ingreso promedio de la renta total del país puede ocasionarse con injusticias y en desigualdad.

No obstante, existe el término “desarrollo económico”, el cual en contraste con crecimiento económico, sí toma en consideración el bienestar social, además de estar estrechamente relacionado a la expansión económica, ya que es un medio indispensable para que exista desarrollo, aunque no necesariamente se cumple, ya que un alto PIB no significa que exista progreso en términos de desarrollo humano.

Se ha creado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas) un indicador distinto a los usados comúnmente en economía, conocido como Índice de Desarrollo Humano (IDH), utilizado para determinar el nivel de desarrollo de los países, además de que puede ser usado para incitar a debates sobre las políticas apropiadas del gobierno, ya que proporciona una visión amplia del progreso humano al tomar en cuenta, la educación por medio de los años de escolaridad, PIB per- cápita (PPA, dólares EE. UU.), que evalúa el acceso a los recursos necesarios para un nivel de vida decente, y la salud o longevidad, por medio de la esperanza de vida que en nuestro país es de 74.5 años (BCN, 2014) en promedio. Este indicador tiene puntos de corte fijos para definir un desarrollo humano bajo, medio y alto.

Nicaragua tiene un IDH de 0.614 (PNUD, 2013) encontrado en el intervalo 0.550-0.699, es decir, un desarrollo humano medio, con el que Nicaragua se ubica en la posición 132 de 187 países; además cabe destacar que Nicaragua obtuvo el IDH más bajo de Centroamérica, esto no quiere decir que estamos mal, ya que el IDH sí ha crecido a través del tiempo, pero tenemos que mejorar.

Las grandes diferencias entre países dependen en gran medida de las metas del gobierno y priorización de las políticas públicas, tales como apoyar a universidades en la investigación científica, es decir, en educación e invertir en el sector salud. Hay mucho por hacer y para eso hay que fijar metas más claras a mediano y largo plazo para obtener una realidad ideal de la condición humana.

*Economista

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