El templo de las glorias deportivas

Una pintura enorme de Alexis Argüello adorna el lugar. Otra de Denis Martínez acompaña al resto de cuadros: Bert Bradford. David Green. Roberto Clemente y algunos más. Parecen improvisadas. De trazos rápidos e imprecisos.

Una pintura enorme de Alexis Argüello adorna el lugar. Otra de Denis Martínez acompaña al resto de cuadros: Bert Bradford. David Green. Roberto Clemente y algunos más. Parecen improvisadas. De trazos rápidos e imprecisos. Todos congelados para la historia. En una de las habitaciones del Estadio Nacional Denis Martínez un par de puertas polarizadas no dejan ver más allá de 13 letras blancas que rezan “Salón de la Fama”.

A través de ellas, luces tenues se perciben al fondo. Al abrir la puerta, el color gris opaco del estadio desaparece detrás de paredes de madera y cientos de fotografías enmarcadas: unas a color, otras en blanco y negro, copias de copias en las que cuesta distinguir el rostro del condecorado que forma parte del salón.

También hay reconocimientos enmarcados: por atletismo, locución, ajedrez, beisbol, futbol, baloncesto, etc. Arriba, en las paredes empieza el conteo: 1994, 1995, 1996… hasta el 2003.

Debajo de cada fecha están escritos los nombres de los condecorados. No todos, pues es difícil que los 266 miembros que actualmente pertenecen al salón quepan en un cuarto relativamente pequeño para su significado.

En una pared lateral unas letras indican “Los mejores del siglo XX” y bajo esas tres nombres: Alexis Argüello, Denis Martínez y Carlos García Solórzano, reconocidos en boxeo, beisbol y dirigencia, respectivamente.

En la pared ubicada al fondo del salón se exhiben objetos de valor histórico, como el uniforme de los Expos de Montreal que Denis Martínez usó el 28 de julio de 1991, al lanzar el juego perfecto y los guantes con que Rosendo Álvarez tumbó al mexicano Ricardo “Finito” López en el famoso combate del 7 de marzo de 1998.

El Salón de la Fama está conformado por 266 miembros en diferentes deportes y categorías.  Este 2 de agosto diez más se sumarán a la lista.
El Salón de la Fama está conformado por 266 miembros en diferentes deportes y categorías.
Este 2 de agosto diez más se sumarán a la lista.

Al levantar la vista hacia arriba puede admirarse el techo, que simula una especie de capilla Sixtina del deporte nicaragüense, pintada por algún Miguel Ángel que le va al Bóer y es fan de Porfirio Altamirano. Diferentes escenas son recreadas: Denis Martínez listo para lanzar una bola, Alexis Argüello con los puños arriba, karatecas en posición de pelea, un nadador listo para sumergirse, un billarista que apunta el taco a la bola blanca y un basquetbolista listo para hacer un tiro. Las pinturas son irrealistas, casi infantiles.

Este lugar, de 21 años, alberga cada una de las historias de los grandes deportistas de Nicaragua y también la de otros que quizás no lo fueron.

Los pioneros

El 2 de agosto de 1994 Carlos García Solórzano fundó el Salón de la Fama del Deporte nicaragüense. En el acto de inauguración se hicieron presentes diferentes personalidades nacionales e internacionales, como la presidenta de la República de ese entonces, Violeta Barrios de Chamorro; Rachel Robinson, viuda del legendario beisbolista Jackie Robinson; Joao Havelange, presidente de la FIFA en ese año y Peter O’Malley, dueño de los Dodgers de Los Ángeles en ese entonces.

“En 1994 en Nicaragua se celebró el Mundial de Beisbol y Carlos García quiso aprovechar el momento y la presencia de grandes personalidades del deporte mundial para fundar e inaugurar el salón. Era un hombre sagaz, era un hombre visionario”, cuenta Iván García, vicepresidente de la fundación.

En el acto ingresaron los primeros 35 miembros al salón. Entre ellos se encontraban las máximas glorias del deporte nicaragüense, como Alexis Argüello, David Green, Denis Martínez, Michelle Richardson, Porfirio Altamirano, entre otros.

Sus nombres ya estaban grabados en la historia del deporte nacional. Los parámetros fueron: escoger únicamente atletas, designar a los mejores de todos los tiempos en cada disciplina, no incluir atletas activos y escoger deportes que hubiesen sido practicados en Nicaragua durante al menos cuarenta años.

También se formó la primera junta directiva del Salón de la Fama, a la cual pertenecían figuras del deporte nacional, como Juan Bautista Arríen, Carlos García Solórzano y Edgard Tijerino, entre otros. Esta junta directiva sería la encargada en los siguientes años de realizar la escogencia de los nuevos miembros que cada año ingresarían al salón.

El Salón de la Fama es una instancia financiada por el Gobierno, a través del Instituto Nacional de Deportes y con un aporte de la Asamblea Nacional.

¿Quiénes entran?

Según explica el vicepresidente de la junta directiva, Iván García, los prospectos para ingresar al Salón de la Fama debían cumplir con categorías específicas, como récords a nivel internacional y nacional, conducta disciplinaria ejemplar, haber representado a Nicaragua en al menos cinco Selecciones nacionales con rendimiento histórico, entre otras. Todo esto para ser considerado como un posible futuro miembro.

La primera instancia es el comité de evaluación, que se encarga de recibir las postulaciones y de recopilar información soporte: certificados, medallas, trofeos, recortes de periódicos, entrevistas, diplomas, etc.

Este comité está conformado por nueve miembros, personajes importantes del deporte.

Al final de la evaluación, mediante un voto secreto, cada miembro del comité decide si está de acuerdo o no lo está.

Para pasar al segundo paso del proceso deben estar de acuerdo siete de los nueve miembros, como mínimo. Posteriormente los candidatos aprobados como propuestas por el comité pasan a la junta directiva, conformada por el presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y el fiscal del Salón de la Fama.

Los cinco deben estar de acuerdo para que se aprueben los postulantes y pasen a la siguiente etapa, la instancia máxima del salón: la Asamblea General, que está conformada por veinte personas que juzgan y decide quién entrará y quién no. Debe estar de acuerdo al menos el setenta por ciento de los presentes. Pasadas estas tres instancias, el postulante es miembro del Salón de la Fama.

Cuando Iván García termina de explicar el procedimiento de evaluación y selección, concluye: “Es difícil entrar al Salón de la Fama ¿verdad?”

Sin embargo, a pesar de todos esos filtros que expone García, hay quienes creen que los ingresos han sido poco rigurosos.

El cronista Edgard Tijerino afirma que ya no siente ningún respeto por el Salón de la Fama, “pues está todo mundo”, incluyéndose.

“A mí me metieron, me mandaron a pedir mi currículum ¡qué ridículo fue! Me estaban proponiendo y ni siquiera sabían qué había hecho yo”, afirma el cronista.

Por otro lado, respecto al caso de Julio Rocha, miembro del salón, Tijerino afirmó que es deshonroso mantenerlo ahí y que la medida de sacarlo del salón por denigrar al deporte nacional es válida y bien vista por él, además considera que Ricardo Mayorga merece estar en el Salón de la Fama, pues otro boxeador de su categoría, aparte de Alexis Argüello, aún no se ha visto.

“Yo votaría por él para el Salón de la Fama. Representó al país, es famoso”, exclama Tijerino.

“Para mí”, agrega, “el reconocimiento es lo esencial en un deportista del Salón de la Fama, no vas a meter a alguien porque es buena gente si no es reconocido o famoso”. Tijerino es también miembro del comité de evaluación del Salón de la Fama.

Afirma que han ingresado demasiadas personas, que es una exageración y que se debería de sacar a más de la mitad de los miembros actuales.

Edgar Rodríguez, cronista deportivo, considera que para obtener el reconocimiento “viéndose literalmente, debe ser alguien famoso, que haya trascendido, que haya inspirado al país y el problema del Salón de la Fama es que no hay tantas personas de ese calibre en el país. Eso le ha quitado respetabilidad. Es un buen esfuerzo, pero se hizo con demasiada benevolencia el proceso de selección”, afirma.

“Yo espero que la escogencia que se hace esté bien, porque hay sus parámetros y reconocimientos; no es para estimular a alguien o ponerlo por ponerlo, si esa persona tiene méritos, que se ponga”, explica el beisbolista Denis Martínez, quien considera que es importante tomar en cuenta además de la carrera deportiva que cualquier postulante haya tenido, debe verificarse también qué es lo que esa persona está haciendo en la actualidad: cómo lleva su vida, si es un buen ciudadano y no está rodeado de escándalos.

PRINCIPALES POCICIONES DE YOGA

En el lugar equivocado

La galería del Salón de la Fama actualmente se encuentra cerrada y solo abre para recibir visitas programadas, pues el Estadio Nacional Denis Martínez, donde está ubicada, es una estructura peligrosa para visitar, por ese motivo está cerrada al público.

“Se necesita un lugar más accesible para la gente, yo digo que se necesitaría crear un nuevo edificio y que esté abierto permanentemente para que la gente pueda ir y apreciar lo que se ha hecho en el deporte nicaragüense. El salón está muy escondido y además en el estadio, que es una estructura vieja, obsoleta y hasta peligrosa”, manifiesta Rodríguez.

Iván García, el vicepresidente del salón, asegura que ya han tenido charlas con el presidente Daniel Ortega para discutir un proyecto: trasladar la galería al Puerto Salvador Allende para que sea más accesible al público, pues su ubicación en el viejo estadio lo hace invisible a los turistas nacionales e internacionales.

“Yo pienso que el estadio no es el lugar apropiado para eso. Debe dársele su lugar. Aquí no interesa estimular al deporte, no entendemos que el deporte es un medio tan importante como la educación”, afirma Denis Martínez.

MiembrosElectos2015

“El deporte te hace conocer valores y sentirte estimulado, que se merece un lugar digno, donde los alumnos de escuelas y universidades puedan llegar y conocer acerca de la historia de los grandes deportistas que pusieron a Nicaragua en alto”, afirma.

Rodríguez por su parte considera que el hombre se mueve a través del ejemplo y en la medida que los nicaragüenses vean lo que ha hecho un Denis Martínez, un Alexis Argüello entonces, pueden motivarse y decir: si lo hicieron ellos, también lo puedo hacer yo.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí