Cita con un árbol, a las tres,
en los grandes bulevares;
cuando hojas verdes cubran
su pelo de argonauta y, nido al fin,
la rama se desgaje.
Árbol que no tuvo navidades.
Sobrio de brazos, de luz, de pecho,
de hormigas bravas.
Brotando en llagas,
vegetando en gritos.
Dentro de su carne, astillas;
y fuera del zapato, el dedo, el pie,
buscando asilo en las raíces
donde nació la nada.
Recto a pesar de tempestades.
Nutriéndose de rocío, brisa,
lluvias, aguas torrenciales;
de eso que en París tú llamas
“mis plátanos letales”.
Cita con un árbol, a las tres;
en los grandes bulevares;
cuando el otoño, guadaña en alto,
pase posando tus árboles frutales.
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