Guillermo Rothschuh Tablada
Sábado por la tarde en Juigalpa.
De seguro mi madre termina su jornada,
para empezar de nuevo lunes de mañana.
Habrá paz.
Soltará el invierno su cola de aguas bajas
y lluvia torrencial arropará de niebla
faldas de lomas y talles de montaña.
Vendrá el sol, la flor, el fruto cierto
a colmar montes y ciudades,
trojes sin sombras, mesas y mercados.
Habrá un comal verde en cada choza
y un horno rojo en cada aldea.
Habrá pan.
Y ¿habrá en París un huerto
—el trueque fue en Judea—
que cambie en maizales sus viñedos?
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