Prebenda es una locución latina que tiene cuatro acepciones según el Diccionario de la Real Academia Española (probenda de praebere =dar=ofrecer). Los cuatro significados están vinculados a cuestiones eclesiásticas, aunque la acepción tercera la refiere a una dote que se le da piadosamente a una mujer para que se case o a un estudiante para que continúe sus estudios; la cuarta acepción dice que es un empleo o un ministerio lucrativo y de poco trabajo. El prebendario de oficio es un canónigo que tiene una conserjería o sea una prebenda de oficio que le asegura una vida muy provechosa con muy poco trabajo y grandes oportunidades.
El prebendario existe en buena parte de los países del mundo, sean estos republicanos, estados vasallos o reinados, y su existencia se explica por la lógica acomodaticia de algunos seres humanos que tienen esa propensión.
La prebenda es propia del ser humano, indistintamente que sea varón o mujer, pero no puede rolar para las instituciones, para las personas jurídicas, para los gobiernos tampoco, aunque hay ciertos gobiernos que por practicarla pareciera que se quieren apuntar en tal dirección para llegar a ser gobiernos prebendarios con acólitos prebendarios.
En Nicaragua la prebenda es el fruto apetecido por algunos políticos locales que están siempre dispuestos para amarrarse con el gobierno de turno, prestando su apoyo incondicional a cambio de una colocación en el engranaje estatal, no importa cuál sea el poder del Estado, porque lo que importa para ellos es el aseguramiento de un suculento ingreso, una cómoda posición y pingües ganancias por la colaboración prestada. Son pues colaboracionistas en grado sumo.
Como se ve, aquí en Nicaragua como en otras partes no se concibe la prebenda como una actividad u oficio de raigambre eclesial, o de dotes para casamenteros o estudiantes, es de carácter estrictamente político y dentro de lo político como algo marcadamente electoral, ya que el prebendario busca sin honor y con desesperación la prebenda que pueda conseguir a través de intrigas y malos manejos mercadotécnicos.
No es lo mismo ser fullero que prebendario, ni es lo mismo ser pedigüeño redomado que ser prebendario, aunque pueda existir cierto parentesco entre ellos. Un rasgo característico del prebendario es no ser demócrata, ni unitario, ni pertenecer a ninguna oposición constructiva, ya que por ser adocenado se pliega al absolutismo siendo el divisionismo su caldo de cultivo. Además el prebendario no tiene ideología, adscripción política alguna, ni raíces ideológicas ni color definido. Busca solo la prebenda hasta hallarla.
En Nicaragua se considera al prebendario como un pactista nato que carece de moral, de ética, de principios elementales, de respeto a sí mismo, manteniéndose a la expectativa de lo que pueda lograr vendiendo sus atributos que dice tener.
El prebendario, como buen zancudo sabe colocarse en la lista de espera y con sagacidad aguarda el momento oportuno para amarrar la pelea. El prebendario se pone ansioso, desesperado, lloroso en los tiempos en que están por ejecutarse inminentes y costosos procesos electorales y él no ha logrado aún nada amarrado a corto o mediano plazo. Por ello, sin equivocarse y jugando las cartas como una bruja de los Pueblos Blancos, mueve su consustancial capacidad de intriga, como piezas de ajedrez, para colarse no importa en qué vagón del tren electoral sea, pero sí que sea efectiva su inserción con sus buenas prebendas conseguidas.
Es por eso que muchos autores consideran que el prebendarismo es un mal que azota a las naciones y debería ser erradicado legalmente.
El autor es abogado, directivo del PUCA.