La escritora chilena Alejandra Costamagna está encantada con el resurgir del cuento, un género tradicionalmente considerado “menor”, que está viviendo en los últimos años un “realce” y una “revalorización de su gran potencialidad”.
Costamagna, quien ha publicado además de varias novelas los libros de cuentos Malas noches (2000), Últimos fuegos (2005) y Naturalezas muertas (2010), subrayó el “entusiasmo” que siente por ese género, que durante años fue considerado un “hermano menor” de la novela.
El hecho de que el Premio Nobel de Literatura recayera en 2013 en la autora de relatos Alice Munro resalta, un gran apoyo para ese género que, si bien tiene sus particularidades, está comenzando “a dialogar, a mezclarse” con otros estilos.
“Un cuento también puede leerse como si fuera una novela, con la misma intensidad, y una novela, como si fueran muchos cuentos sin una línea de unidad. Soy partidaria de salir de los límites tradicionales de los géneros y de sus estructuras”, reflexionó.
Así, considera que leer cuentos y otros textos en prosa en voz alta permite poner el énfasis no solo en la escritura, sino en la “musicalidad y el sonido” propios de la narrativa, que no son exclusivos del verso.
En su opinión, eso ayuda también a intercambiar los papeles entre el lector y el escritor, un ejercicio que recomienda a todos los autores para conseguir más cercanía con su público y lograr ser honesto con uno mismo desde su escritura.
DIVERSAS
“La lectura lleva a la escritura”, afirma, e insiste en que cualquier escritor debe partir de la lectura como una “clave fundamental en su vida” para poder después transmitir su visión particular del mundo y su interés personal a través de sus obras.
Sobre las letras chilenas, destaca que se definen por su “enorme heterogeneidad y diversidad de voces” y reflexiona sobre el “momento propicio” que vive la literatura.
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