El 10 de julio pasado la agencia calificadora Moody´s dio a conocer su nueva evaluación para Nicaragua, en donde por primera vez en siete años se mejoró la calificación de riesgo para inversión en nuestro país, al pasar de B3 a B2 con perspectiva estable.
En un editorial que publicamos en octubre pasado sobre la importancia de las agencias calificadoras, habíamos explicado las razones por las que Cosep en enero del 2014 le planteó a la Comisión de Seguimiento un proyecto para mejorar la calificación de riesgo país, en materia de inversión.
Han sido tres las razones que impulsaron este planteamiento: la búsqueda de más financiamiento a tasas más accesibles; la atracción de más inversión extranjera con un riesgo país más bajo; y la emisión de deuda en el mercado externo para obtener financiamiento para proyectos diversos, pero especialmente de infraestructura.
Es por ello que es una buena noticia y un primer paso positivo que a 18 meses de este planteamiento, Moody´s haya avanzado en un escalón la valoración de riesgo país de Nicaragua.
En la calificación de riesgo que Moody´s hace a 126 países en el mundo, hay cuatro factores que evalúa que son la fortaleza económica, la fortaleza institucional, la fortaleza fiscal y la susceptibilidad para eventos de riesgo.
Ya en la evaluación del año pasado en relación al 2013, aunque Nicaragua mantuvo su misma calificación, había mostrado mejoras en su fortaleza económica y en su fortaleza fiscal. En la evaluación de este año en relación al 2014, el país muestra mejoras en el factor de susceptibilidad para eventos de riesgo y nuevamente en su fortaleza fiscal lo que permite que podamos llegar a ser calificados como B2 con perspectiva estable.
Concretamente Moody´s basa la mejora de la calificación en dos situaciones.
Por un lado, sus expectativas de que gracias a los continuos cambios graduales positivos en la economía, con su impacto favorable en la balanza de pago y en las cuentas fiscales, estamos mejor preparados para manejar aún el escenario más negativo que podría ser la pérdida de los préstamos que se derivan del convenio con Petrocaribe.
Por el otro lado, en relación a los países que están a este mismo nivel, la calificación de Nicaragua está mejor posicionada en el medio de la clasificación B1-B3 como consecuencia de haber disminuido los niveles de vulnerabilidad externa.
Pero también hay cuatro factores que la evaluación destaca como fortalezas de crédito que son un sostenido crecimiento económico entre cuatro y cinco por ciento en los últimos cinco años, altos niveles de inversión extranjera directa que superan el siete por ciento del Producto Interno Bruto, bajo peso de la tasa de interés producto de la deuda externa concesional que equivale solamente al cuatro por ciento de los ingresos del Gobierno, y la alianza estratégica con el sector privado.
En realidad la alianza estratégica con el sector privado ha sido fundamental también para haber alcanzado el crecimiento económico sostenible y los altos niveles de inversión extranjera directa, todos factores que son considerados fortalezas positivas.
En su valoración, Moody´s reconoce que existe una cercana relación con el Fondo Monetario Internacional y una alianza estratégica con el sector privado, que en parte compensan los bajos indicadores en gobernanza del Banco Mundial y otros indicadores de medición mundial.
Sobre el sector privado cito textualmente lo que dice el informe: “La alianza del Gobierno con el sector privado se ha convertido en parte de la armazón institucional del Nicaragua, con el sector privado, contribuyendo fuertemente al diseño de políticas públicas. Cerca de 95 leyes han sido aprobadas en el Congreso, en consenso con Cosep (la más grande cámara empresarial), incluyendo dos reformas fiscales. La oposición política es débil y está fragmentada y el sector privado organizado es el verdadero contra balance del Gobierno”.
Estamos avanzando, pero los desafíos son grandes. El informe destaca un alto déficit de cuenta corriente, cercano al diez por ciento en los últimos cinco años, altas dependencias de importaciones de petróleo y préstamos de Venezuela (aunque empiezan a disminuir), alta parte de la deuda de Gobierno en moneda extranjera, una economía pequeña y un bajo ingreso per cápita.
Lo que es cierto es que este esfuerzo de trabajar para ser mejor evaluados por las calificadoras de riesgo es parte de la ruta que debemos seguir transitando y es por ello que avanzar de B3 a B2 es un primer paso positivo. Deben venir más pasos.
EL AUTOR ES PRESIDENTE DEL COSEP.
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