¿Quién corta la línea de la selva
para sentarse sobre la piedra?
¿Quién deja al pájaro en su nido
para observar el cortejo en su sombra?
¿Quién rompe la verticalidad del ídolo
para ajustar sus fragmentos caídos?
¿Quién clasifica el caos para quedarse
cautivo de los dioses?
Detrás del humo vuelves.
La tempestad entra a mi lecho.
Vive mi fuego
devoradora de cadáveres.
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