Fernando Bárcenas

Julio Buitrago

Cerca de la Cruz Roja, en la pequeña colina que surge hacia el suroeste de donde se intersectan la Dupla Norte con la Avenida Monumental, se asentaba el llamado Barrio Maldito. Allí, por las Delicias del Volga, prostitutas muy pobres habitaban sus casas de madera. Se sentaban a la puerta en sillas plegables de reglas de madera, que posaban sobre la calle polvorienta sin aceras. Esa hilada de 25 casas pequeñas, de cuatro metros de frente cada una, era una pálida versión de la calle Warmoesstraat del Barrio Rojo de Ámsterdam, con sus escaparates de mujeres voluptuosas. Aquí, sin ningún lujo ni marketing competitivo, las hetairas alternadamente llamaban a todo transeúnte, simplemente encogiendo hacia abajo los dedos, con un leve giro de la mano, a medida que el cliente potencial avanzaba casa tras casa a lo largo de la calle. Era como si un revuelo de palomas batiese sus alas al ritmo de los pasos del personaje extraño.

El 15 de julio de 1969, hace 46 años, en ese Barrio Maldito, un muchacho miope de 25 años, armado de un subfusil Uzi de 9 mm, escenifica, solo, una batalla memorable. Enfrenta un batallón militar de trescientos hombres, con carros armados y aviones artillados. Por dos horas, un avión Cessna 337, artillado con metralletas calibre 7.62, cae a 322 km/h en vuelo rasante sobre la casa de dos pisos donde resiste Julio Buitrago.

Se escucha, desde la casa llena de humo, un tableteo que responde persistentemente.

Era un día martes, soleado. A las 4:00 de la tarde, la Guardia abre de pronto la puerta con un golpe metálico del ariete de balancín. Buitrago mata al agente que entra y con reflejos de felino sube al segundo piso, donde había previsto presentar combate si llegase a rodearlo la Guardia somocista.

Un tanque Sherman, frente a la casa, a treinta metros, apunta su cañón de 75 mm hacia el segundo piso y descarga proyectiles perforantes AP de 11 kg, de alto poder explosivo. Caen pedazos de concreto, las paredes muestran agujeros de sesenta centímetros de diámetro. Entre cada disparo del cañón se escucha un tableteo nutrido de las dos ametralladoras Browning de 7.62 mm (con una dotación de 4,750 proyectiles), a una cadencia de diez disparos por segundo. Las paredes adquirían velozmente el aspecto triste de un panal abandonado.

No obstante, se escucha nuevamente, desde la agujerada casa llena de humo, el subfusil Uzi que responde.

Un camarógrafo del Canal 6, tirado tras los arbustos, en una pequeña zanja, graba a 35 metros de distancia las arremetidas del avión; la tanqueta que con cada disparo echa una bola de fuego por el cañón y su sacudida por efecto de los gases del propelente del proyectil. La ciudadanía recibe en sus televisores la señal de la batalla en vivo.

Churchill, primer ministro de Inglaterra, fue invitado, en 1941, a pronunciar un discurso en la universidad de Oxford, luego de derrotar a los nazis en el combate aéreo sobre Londres. Subió al estrado tras atronadores aplausos. En silencio fue a un rincón y depositó allí su bastón, se quitó el sombrero de copa, lo puso sobre el atril, tomó entre sus dedos el puro de su boca y guardó dos minutos eternos de silencio. Al fin, dijo: “Jóvenes, solo tengo tres palabras que decirles: ¡No se rindan!” Guardó silencio y, luego de una pausa prolongada, añadió: “¡No se rindan, nunca, nunca, nunca!” Hizo una nueva pausa prolongada y repitió: “¡No se rindan nunca, nunca, nunca!” Puso el puro en su boca, se ajustó el sombrero en la cabeza, fue por su bastón y abandonó la sala.

Por dos horas, el subfusil Uzi responde insistentemente. Buitrago lanza, incluso, una granada entre los guardias que rodean la casa. Estos disparan sus rifles Garand, pero no se atreven a entrar.

Buitrago la pensaba como Churchill. Cuando la Guardia le exigía que se rindiera, les respondía: “Patria o muerte”.

Al fin, el subfusil Uzi calla. Julio Buitrago yace a orillas de la ventana. Su moral de combate derrotó a la Guardia somocista en transmisión directa de televisión. La temible dictadura, a los ojos conmovidos de la ciudadanía, pasó a ser un régimen cobarde.

El autor es ingeniero eléctrico.

COMENTARIOS

  1. Leonel
    Hace 11 años

    Porqué? existe desencanto entre millares de hombres y mujeres que lucharon en la guerra de liberación de la dictadura somocista y la guerra de la defensa de la revolución. Cada uno de los que estuvimos vinculados a dar la vida, la justificamos y como en verdad fue por una causa justa. Cada uno de nuestros héroes y mártires; Carlos Fonseca, Julio Buitrago, Leonel Rugama, Germán Pomares y por encima de ellos Sandino y compañía fueron nuestros inspiradores que multiplicaron el heroísmo y valentía..

  2. henrycastrillo
    Hace 11 años

    En tu relato Barcenas hay mucha fantasia, te quiero ayudadr a esclarecer esto, primero, como supo el General Genie que Julio Buitrago se escondia en esta casa? el propio Genie lo vigilaba con conocimiento de causa a me dijo que lo tenia localizado y el detecto esta casa de seguridad, nadie mas participo y sabes por que, el estaba protegiendo a su fuente de informacion del mismo FSLN y aun mas del que yo sospecho ahora es un gran Comandante que goza de la confianza de Ortega.

  3. margarita garcia
    Hace 11 años

    Algo que está muy claro en este relato, es que Don Fernando conoce muy bien calle Warmoesstraat del Barrio Rojo de Ámsterdam. Felicitaciones.

  4. Hace 11 años

    El dictador Ortega y el orteguismo ensucian la memoria y el heroísmo del Comandante Julio Buitrago, ensucian la memoria de todos los verdaderos sandinistas, de Sandino y de Carlos Fonseca.

  5. Hace 11 años

    Estimado Sr. Bárcenas muy buen artículo, pero tiene un error: la resistencia de Julio JAMAS se transmitió en vivo por televisión. Fue en diferido después. Recuerde que en 1969 nuestra televisión aún estaba «en pañales», como decimos. Se grababa en filmes blanco y negro, sin sonido, luego se revelaban como las fotografías. Después se transmitían por los canales 6 y 8 de los Somoza. El tanque y la avioneta llegan después que la infantería. Aporta otro dato: primera vez que leo que Julio era…

  6. felix
    Hace 11 años

    Excelente articulo Julio supero a Leonidas el de las termopilas lucho solo contra trecientos guardias somosistas ejemplo para una generación de hombres y mujeres que dio al traste con la dictadura.

  7. Darwin López
    Hace 11 años

    Buen articulo. Dónde podemos ver el video de este hecho?

  8. Ceferino Canizales
    Hace 11 años

    Estaría el héroe, Julio Buitrago, en el Reinado y en la Corte de su Majestad Daniel Ortega Saavedra? Fernando «El Chele» Bárcenas aún recuerda los orígenes de los zapatos que actualmente calza. Expulsado del FSLN en la división (tendencias) acaecida en 1975, y después, dedicado a pavimentar el camino de la III Internacional rumbo a la IV de León Trotsky. Cumplidas gracias por esos párrafos históricos, emotivos y, patrióticos.

  9. Juvenal Mairena
    Hace 11 años

    Aunque esta historia que usted cuenta no es totalmente la realidad, si hubo una tanqueta de la G.N. si habian mas de 50 hombres armados, si murio un agente de seguridad que quiso entrar a la vivienda, pero hay mucha (pelicula) en el articulo acerca de una avioneta vomitando fuego?, no dice que en la casa habia una celula subverisva, algunos escaparon y unas mujeres que se escondieron en una casita de madera de al lado fueron capturadas posteriormente.Todo este sacrificio de «Julio» para que…

  10. armando lío
    Hace 11 años

    nadie puede decir como hubiese sido el proceso revolucionario si hombres y mujeres como Carlos Fonseca, Julio Buitrago, Arlen Siu y miles mas, conocidos y anónimos hubiesen sobrevivido a la guerra de liberación, pero si creo yo que don Daniel no la hubiese tenido tan fácil el adueñarse del poder por el poder, casualmente lo que mas combatía el comandante Carlos. La juventud tiene la palabra, ahora por medios pacíficos y persistentes de lograr lo que no supimos darle,los viejos a reivindicarnos

  11. fernando
    Hace 11 años

    ¡Que viva julio Buitrago!. ¡Gloria eterna a todos nuestros mártires y héroes!

  12. ramiro
    Hace 11 años

    Hubiese sido más conveniente para dar educar a nuestra juventud nica publicar algo cultural o educativo. El arte de matar venga de donde venga, no es educativo ni ejemplar, sólo en este país erigimos estatuas a asesinos por asesinar y creemos en nuestro pasado guerrero como educación, por eso es usual que el gobierno politice a los niños pequeños sin criterio todavía , los colegios y la educación, y los padres lo permitimos, craso error.

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