El mejoramiento de los caminos de penetración a sus comunidades ha sido también parte del apoyo que el grupo de misioneros estadounidenses ha brindado a familias del campo del municipio de Somoto. LA PRENSA/W. ARAGÓN

Cambian vidas en el campo

Durante 18 años don Patricio Izaguirre, de 87 años, y su esposa María del Carmen Sandoval, de 89, se la pasaron jalando agua de viejas pozas ubicadas a más de dos kilómetros de su humilde vivienda a la entrada de la comarca Las Cañas, en la comunidad El Rodeo, del municipio de Somoto, Madriz.

Durante 18 años don Patricio Izaguirre, de 87 años, y su esposa María del Carmen Sandoval, de 89, se la pasaron jalando agua de viejas pozas ubicadas a más de dos kilómetros de su humilde vivienda a la entrada de la comarca Las Cañas, en la comunidad El Rodeo, del municipio de Somoto, Madriz. Su situación cambió después de que hace unos ocho meses un grupo de misioneros estadounidenses, a solicitud de los dos ancianitos, financió la perforación de un pozo que ahora les ha cambiado sus vidas.

El Rodeo, a tan solo unos cuatro kilómetros al noroeste de la ciudad de Somoto, es una de las tantas comunidades en la que sus habitantes sufren la escasez de agua, debido a que es una zona seca; también padecen pobreza porque las tierras no son aptas para el cultivo de granos ni para la crianza de ganado. Las fuentes de empleo tampoco abundan.

“Carmen y yo caminábamos a diario unos dos kilómetros para buscar agua para tomar, preparar los alimentos, bañarnos o regar lo poquito que sembramos de maíz o frijol y ahora contamos con el agüita en el propio patio de la casa”, expresa con mucha emoción don Patricio Izaguirre, al recordar las calamidades que antes padeció junto con su mujer y su único hijo.

La perforación y construcción del pozo familiar fueron ejecutados por miembros de las Iglesias del Nazareno de Nicaragua, en el Distrito Norte (Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Jinotega, Matagalpa), a un costo de unos veinte mil córdobas, los que fueron aportados por la familia estadounidense Jack y Tillie Dell, dedicados a la memoria de Mary Ware, una misionera norteamericana ya fallecida y que perteneció a la Fundación Casa Unida, de los Estados Unidos.

El pozo también sirve a los comunitarios que no tienen acceso al agua.

Ahora el agua está en sus hogares.  Durante 18 años don Patricio Izaguirre, de 87 años, y su esposa María del Carmen Sandoval, de 89, se la pasaron jalando agua a dos kilómetros.  LA PRENSA/W. ARAGÓN
Ahora el agua está en sus hogares. Durante 18 años don Patricio Izaguirre, de 87 años, y su esposa María del Carmen Sandoval, de 89, se la pasaron jalando agua a dos kilómetros.
LA PRENSA/W. ARAGÓN

Don Patricio recuerda que le llevó unos ocho meses perforar con barra, piocha y pala los 25 metros de hondo del pozo para encontrar agua.

El reverendo Denis Espinoza, de las Iglesias del Nazareno de Nicaragua, en el Distrito Norte, recordó que una vez que recorría con un grupo de misioneros estadounidenses El Rodeo se les acercó don Patricio y doña Carmen y les pidieron ayuda para hacer un pozo para extraer agua.

AYUDAN A FAMILIAS POBRES

Entre 5,000 y 6,500 familias pobres de diversas comunidades del municipio de Somoto, en Madriz, han sido beneficiadas con diversos proyectos sociales que han cambiado totalmente sus condiciones de vida, “esto gracias a la alianza que hemos mantenido por 12 años los miembros de las Iglesias del Nazareno de Nicaragua con grupos de misioneros de los Estados Unidos”, indicó el reverendo Espinoza.

Los misioneros han llegado directamente a las familias del campo de comunidades somoteñas, como La Rioja, Cacaulí, El Melonar, Hermanos Martínez, Motuce, Icalupe, El Rodeo, San Joaquín y Trápagas, entre otras zonas, además de algunos sectores (barrios) urbanos, como el 9 y 18 de la ciudad de Somoto, donde existen grandes necesidades sociales.

Los misioneros  han entregado   computadoras a la niñez en edad escolar de las comunidades pobres del municipio de Somoto, en Madriz   y San Isidro,  Matagalpa.   LA PRENSA/W. ARAGÓN
Los misioneros han entregado computadoras a la niñez en edad escolar de las comunidades pobres del municipio de Somoto, en Madriz y San Isidro, Matagalpa.
LA PRENSA/W. ARAGÓN

Dick Gil Patrick, originario de Colorado, en los Estados Unidos, y coordinador del último grupo de 15 misioneros que estuvo en Somoto, destacó que la misión es vivir y compartir con las familias pobres y ayudarles a aliviar un poco sus problemas.

“Ayudamos con los aportes que hacen los miembros de las iglesias en nuestras comunidades en los Estados Unidos y así venimos grupos a esta región (norte) del país (Nicaragua) y compartimos con los líderes de las Iglesias del Nazareno las necesidades de la gente más pobre y es para nosotros una satisfacción ayudarles con algunos proyectos, trabajar de la mano con ellos y ver en sus rostros las sonrisas porque sus vidas están cambiando”, apuntó.

Según el reverendo Denis Espinoza, el promedio anual de ayuda oscila entre 30,000 y 50,000 dólares. “Los hermanos misioneros estadounidenses ayudan desde la construcción de algunas escuelitas y el equipamiento de las mismas, entrega de material didáctico, uniforme y calzado escolar para los niños y niñas pobres, hasta la entrega de paquetes alimenticios en los hogares”, describió.

12 años. A lo largo de ese lapso unos treinta grupos de misioneros estadounidenses han visitado comunidades del municipio de Somoto, en Madriz, y otras zonas de la región norte, como San Isidro, en Matagalpa, y del departamento de Estelí, donde las Iglesias del Nazareno de Nicaragua tienen mucha incidencia social.

Diferentes obras sociales

Los misioneros estadounidenses han ejecutado proyectos de agua potable en comunidades somoteñas de Cacaulí y San Joaquín, pozos artesanos en el asentamiento Hermanos Martínez y La Rioja y letrinas en Trápagas, El Rodeo y la escuelita de San Luis.

Con el apoyo de misioneros estadounidenses  habitantes de algunas comunidades del municipio de Somoto, en Madriz, han logrado construir escuelas rurales.  LA PRENSA/W. ARAGÓN
Con el apoyo de misioneros estadounidenses habitantes de algunas comunidades del municipio de Somoto, en Madriz, han logrado construir escuelas rurales.
LA PRENSA/W. ARAGÓN

También se han integrado junto con la comunidad para reparar varios caminos de penetración. Además de entregar uniformes a niños y niñas en ocasión de las fiestas patrias y en época de graduación han brindado consultas médicas.

“Hay que destacar que los misioneros han desarrollado la crianza de cabras con familias que viven en aquellas zonas secas. También han entregado paquetes de alimentos, especialmente en épocas de sequía, y mantienen apadrinamientos a más de 156 niños y niñas”, destacó el reverendo Denis Espinoza, de las Iglesias del Nazareno del Distrito Norte de Nicaragua.

También construyeron una cocina en la escuelita de la comunidad El Melonar. Pequeños créditos a unos 120 pequeños productores para siembras agrícolas, la perforación de pozos de malacate en comunidades somoteñas, como El Cairo y El Rodeo.

Tecnología a la mano

La ayuda de los misioneros se ha extendido a otras comunidades del país, como es el caso de San Isidro, Matagalpa, donde han apoyado la educación. “En este centro escolar del poblado de San Isidro, en Matagalpa, los estudiantes no contaban con un laboratorio de Informática y los misioneros estadounidenses, que los llevamos a conocer el lugar y que financiaron la construcción del instituto, también apoyaron la adquisición de computadoras portátiles que se entregó al director para un aula equipada para impartir clases de Informática”, dijo el reverendo Denis Espinoza, de las Iglesias del Nazareno del Norte de Nicaragua.

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COMENTARIOS

  1. Emiolo Robles
    Hace 11 años

    Eso es un reportaje muy lindo.lleno d amor y e speranza d u. Pueblo q es explotado y humillado x los corruptos orteguistas

  2. Emiolo Robles
    Hace 11 años

    Que Dios los vendiga y mil gracias x ayudar a nuestro necesitado pobre pueblo nicaraguense .muy agradecidos

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