Ni una sola voz hasta ahora ha cuestionado el referéndum de Grecia, donde se sometió a la voluntad del pueblo la decisión de austeridad económica que demanda la Unión Europea.
Para el presidente de la organización civil Hagamos Democracia, Róger Arteaga, este debería ser un ejemplo para el sistema electoral nicaragüense, totalmente desprestigiado por un sinnúmero de irregularidades en los procesos electorales, que han convertido en un fraude las elecciones nicaragüenses.
“Todo mundo ha aceptado los resultados del referéndum en Grecia, nadie ha dicho que hubo fraude. Si nosotros tuviéramos un Consejo Supremo Electoral transparente, que contara bien los votos, igual ocurriría y nadie diría que hubo fraude”, dijo Arteaga, quien está al frente de una campaña por elecciones justas y transparentes en los comicios presidenciales de 2016.
El diputado Enrique Sáenz manifestó en un artículo que llamó Una mirada a Grecia desde Nicaragua , que en este país “triunfó la democracia”.
“El gobernante se sometió al veredicto del soberano. Nadie. Absolutamente nadie ha cuestionado la legitimidad de ese veredicto”, refiere Sáenz.
En Nicaragua, los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE) justifican las denuncias de fraude diciendo que los partidos que no ganaron son malos perdedores. Sin embargo, órganos internacionales, como la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE), señalan un retroceso en la “calidad democrática” de los procesos electorales en Nicaragua, por la “escasa transparencia y neutralidad” con que fueron administradas las elecciones presidenciales de 2011.
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