Así lucía la antigua moneda griega, el dracma, que se usó en el país helénico hasta 2002. LA PRENSA/BLOOMBERG

Nuevo dracma sería débil

La historia no augura nada bueno para una nueva dracma griega. Ante una posible salida de Grecia de la zona del euro, el estratega de JPMorgan Chase Co., John Normand, trató de estimar lo que significaría mediante el análisis de siete regímenes cambiarios de las últimas dos décadas.

La historia no augura nada bueno para una nueva dracma griega. Ante una posible salida de Grecia de la zona del euro, el estratega de JPMorgan Chase Co., John Normand, trató de estimar lo que significaría mediante el análisis de siete regímenes cambiarios de las últimas dos décadas.

El resultado no es agradable: otro golpe para los inversores que tratan de calcular cuánto recuperarían de los cuarenta mil millones de euros (unos 44, 000 millones de dólares) de bonos griegos en circulación y para las compañías que piensan en contexto de negocios con una moneda alternativa.

Entre los cambios que Normand estudió se cuentan el fin de las paridades cambiarias fijas o administradas luego de crisis de balanzas de pagos en México en 1994, en Tailandia e Indonesia en 1997, Rusia en 1998 y Brasil en 1999. También analizó el caso de Argentina en 2002.

En promedio, las monedas de las economías en crisis declinaron 55 por ciento contra el dólar en el primer año posterior a la ruptura y 53 por ciento dos años más tarde. La mayor caída en el primer año fue la devaluación de 84 por ciento en Indonesia, mientras que Rusia ocupó el primer lugar en dos años con un derrumbe de 78 por ciento.

DESTINADO A LA DEPRECIACIÓN

La verdad es que la cuenta corriente de Grecia tiene superávit, y su economía creció en 2014, lo que sugiere que hay menos necesidad de una depreciación que en el caso de las otras economías estudiadas.

Tailandia, por ejemplo, tenía un déficit de seis por ciento del producto interno bruto antes de que el mercado entrara en pánico. Normand calcula que el comercio sugiere que una dracma hasta podría valer lo mismo que un euro por el momento.

Por otro lado, destacó que un abandono del euro privaría a Grecia del anclaje fiscal y monetario que los operadores necesitan para establecer con facilidad una paridad cambiaria, además de afectar la economía y el comercio.

“En ese sentido, el euro griego parece destinado a una fuerte depreciación luego de su introducción”, dijo Norman en un informe del martes. “No debería sorprenderle a nadie que el resultado rondara el peor desempeño del grupo”.

PRÓRROGA NO SOLUCIONA

El FMI recalcó ayer que la historia demuestra que el retraso en los pagos “no ayuda con los problemas económicos fundamentales o las necesidades inmediatas” de países en crisis, al explicar el caso de Grecia tras convertirse en la primera nación desarrollada que incurre en impagos ante la institución.

LUCHA POR MANTENERSE EN EL EURO

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, afirmó ayer que el Gobierno griego está dispuesto a aceptar “medidas duras” con el objetivo de lograr un acuerdo con los socios que incluya la reestructuración de la deuda.

“Estamos dispuestos a aceptar incluso medidas duras con la condición de que haya una reestructuración de la deuda y un programa de inversiones”, dijo Varufakis durante una entrevista en la televisión pública griega.

El ministro recalcó que el objetivo de su Ejecutivo es “llegar a un acuerdo a partir del lunes”, cuando expresó su confianza en que se retomarán las negociaciones tras el resultado del referéndum convocado para el próximo domingo.

En esta consulta los ciudadanos están llamados a votar si aceptan o no la propuesta de los acreedores.

El Gobierno ha rechazado el plan porque, según Varufakis, el paquete de reformas “no era sostenible”, pero precisó que optar por esta opción no es apoyar la salida de Grecia del euro, sino todo lo contrario.

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