Pescado

Masticando su carnada, el pez se viene al fondo como ignorando el valor que tiene su vida momentánea junto a la miga de muerte que en esa oscura agua se envuelve.

Masticando su carnada,
el pez
se viene al fondo
como ignorando el valor que tiene su
vida momentánea junto a la miga de muerte
que en esa oscura agua
se envuelve.
Esa es su rota historia
arrastrando a esa pofundidad,
dándole a sus escamas
todavía el valor de brillar
ya ciegas
en el turbio,
solo encimita del desdichado espacio
que apenas le sobra
al salir de la vuelta a la
superficie
goteando la
gateada y rojiza agua
que brota de sus propias agallas
en un solo remolino.

Cultura Fernando Silva archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí