La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se reunió ayer en Nueva York con inversores brasileños durante el primer día de su visita a Estados Unidos, con el fin de normalizar las relaciones bilaterales y atraer inversiones.
Rousseff intenta consolidar los vínculos económicos entre los dos países cerca de dos años después de las revelaciones sobre el espionaje de la agencia de inteligencia estadounidense (NSA) a la presidenta, lo que provocaron el enfriamiento de las relaciones entre Washington y Brasilia.
La Casa Blanca declaró que su visita oficial permitirá pasar la página de las tensiones nacidas de aquel espionaje.
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