Este tiempo que es nuestro,
No morirá en el olvido.
Si mi voz se llenara de musgos,
Helechos…
Y la savia de mi sangre
Se duerme,
Con su lama de insectos
Adheridos…
Será entonces
Cuando haya dormido
Para siempre,
Junto a los otros…
Mientras,
Esta fuerza vital:
Alma y palabra juntas,
No callará mi voz
Desde el sepulcro
Ardiente!
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