Todo el día de hoy los chinegros se “cuerean”, dando así por finalizada unas de las festividades más populares del país. LA PRENSA/ N. GALLEGOS

Hoy culminan “los chilillazos”

Chilillo en mano, los artesanos del municipio de San Juan de Oriente se disponen hoy a darse una última “pasadita”, que consiste en darse chilillazos uno contra el otro, como una forma de mantener viva esta ancestral tradición.

Chilillo en mano, los artesanos del municipio de San Juan de Oriente se disponen hoy a darse una última “pasadita”, que consiste en darse chilillazos uno contra el otro, como una forma de mantener viva esta ancestral tradición.

Por estos días los hombres del pueblo, así como algunas mujeres, por unas horas dejan la fábrica de la cerámica del barro para tomar su chilillo y “cuerearse” con el primero que se ponga enfrente durante la procesión de su patrono.

Ayer la imagen de San Juan Bautista recorrió todo el municipio, casa por casa es recibido, mientras es llevado en hombros por sus fieles devotos. Son centenares de personas de este pueblo y de otros departamentos quienes llegan a disfrutar de estas particulares festividades en esta localidad, que se ubica a cuarenta kilómetros de Managua.

Durante estas fiestas patronales se observan las hermosas enramadas aliñadas de frutas y flores, la repartida de chicha y nacatamales, juegos de pólvora, feria de artesanías, sus multitudinarias procesiones, sus oficios religiosos y por supuesto la batalla de sus chinegros, que le ponen el lado atractivo a estas centenarias actividades.

Programa

Hoy, según el programa, es el último día de las fiestas, iniciando con una diana que recorre las principales avenidas, luego a las 10:00 de la mañana se oficiará la misa presidida por el presbítero Francisco Desvas y concelabrada por el cura párroco Hugo Chávez Baltodano. Luego de la misa, la imagen sale por última vez a recorrer las calles para “despedirse” de sus fieles devotos.

La procesión entra a las 7:00 p.m. mientras en el atrio de la iglesia los chilillazos se arrecian porque niños, mujeres y hombres despiden sus festividades a punta de “cuerazos”, mientras los chicheros ponen el ritmo y la quema de pólvora abunda, a la vez que el santo entra, las campanas repican.

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