Santiago el modernista

Me encontré con Santiago Argüello muy temprano en mi vida. La lectura de sus libros era obligada para los leoneses de tradición intelectual, que valoraban su obra multifacética y su íntima cercanía con Rubén Darío.

Me encontré con Santiago Argüello muy temprano en mi vida. La lectura de sus libros era obligada para los leoneses de tradición intelectual, que valoraban su obra multifacética y su íntima cercanía con Rubén Darío.

Mi padre fue quien me inició, siendo un adolescente, en la lectura de Mi Mensaje a la Juventud y El Libro de los Apólogos y otras cosas espirituales. En la tertulia diaria que mi abuelo Francisco Pereira convocaba en la puerta de su casa, con frecuencia se citaban las obras de Santiago Argüello, se comentaban sus escritos y se declamaba su poesía. Su memoria estaba viva y permanente en aquellos círculos.

Contaba mi abuelo que, siendo director general de Comunicaciones, durante el primer gobierno de Anastasio Somoza García, a fines de 1939, en una estancia en Montelimar, Somoza le solicitó que fuera a La Habana para pedir a Santiago Argüello que regresara a Nicaragua para hacerse cargo del Ministerio de Instrucción Pública.

Con esa misión, se trasladó a Panamá y de allí a Cuba, donde le encontró y, luego de largas conversaciones en las que puso a trabajar sus mejores argumentos, hizo ver a Santiago la gran labor educativa que podía desarrollar en pro de la juventud nicaragüense.

Este aceptó, no sin cierta renuencia. Mi abuelo, después de un accidentado viaje por mar y de sufrir los embates de un huracán que dejó hecha jirones las insignias del barco en que viajaba, regresó habiendo cumplido su misión.

Santiago Argüello arribó a Nicaragua a principios de 1940 y Somoza le nombró ministro de Instrucción Pública, pero pocos días después de asumir el cargo, falleció. Así terminaba una cadena de exilios (unos obligados y otros voluntarios) que se iniciaron en 1909 con el derrocamiento del gobierno liberal de José Santos Zelaya por la reacción conservadora, secundada por la intervención militar norteamericana.

EN LA POLÍTICA

Santiago Argüello se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de León en 1894, en donde se impartía la mejor formación jurídica que se podía obtener en Centroamérica en aquellos años, sin embargo ejerció poco la carrera de leyes, pues su vocación de humanista y educador le arrastró desde un inicio hacia la docencia y la política.

Electo alcalde de León en 1908, fue diputado al Congreso Nacional en ese mismo año y senador de la República en 1917.

Incluso hay evidencias de que acarició la idea de postularse a la Presidencia de la República, habiendo contado con el apoyo entusiasta de su amigo Rubén Darío, quien endosó su candidatura en un artículo con el que le dio la bienvenida a Madrid en junio de 1908 y que luego pasó a formar parte del prólogo de Mi mensaje a la Juventud . Escribe Darío:

“Desde luego, jamás se había encontrado en Nicaragua un hombre como este doctor Argüello que pudiera juntar todas las simpatías y todas las comunidades que dan lugar a tantas cruzadas de pensamiento y de sentimientos nacionales. Yo, que vivo alejado, que no he tenido tiempo de examinar la acción de su política, sé, por eminentes compatriotas, que este hombre en su vida oficial solo ha procurado el despertamiento y florecimiento de todas las simientes de grandeza moral y material, allá en la lejana tierra de Nicaragua”.

“Este hombre, sin partidos y sin luchas, sin egoísmos y sin máculas, es como el corazón de Nicaragua… Yo, que deseo el progreso de mi tierra, pequeña, pero vibrante y admirable, deseo en la dirección de nuestros destinos nacionales a hombres como el doctor Argüello, que viven aferrados al ideal de empujar los instantes de progreso y cultura, bajo un gobierno conservador del orden, y al mismo tiempo, que recuerde el vuelo de nuestra águila libre, de esa águila que sabrá siempre defenderse de no importa qué fuerza la ataque”.

Edelberto Torres, en La dramática Vida de Rubén Darío , consigna que en esa ocasión, ya en un ambiente más íntimo, Darío dijo a Argüello: “Dueño tú del poder, transforma todo aquello y me nombras ministro plenipotenciario ante la santa sede”.

Como discípulo de Platón que era, Santiago Argüello creía que hacer política era educar al pueblo, especialmente a la juventud, por eso intentó combinar su actividad política con la enseñanza.

MAESTRO

Allí adonde la vida le llevó, fuera Europa, Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos o Cuba, se perfiló siempre como un maestro. Tanto Ubico, tirano de Guatemala, como Somoza García en Nicaragua, intentaron cooptarlo: el primero publicándole sus obras y el segundo ofreciéndole el Ministerio de Instrucción Pública. Argüello aceptó ambas ofertas, gesto que le valió muchas críticas; sin embargo, estas aproximaciones debieron despertar en Argüello las sospechas y certezas que encontramos en la Séptima Carta en la que Platón relata su aventura política en Siracusa, cuando el tirano Dionisio le invitó a construir la ciudad ideal, de la cual salió a duras penas con vida.

Es decir que Argüello comprendía el riesgo que corría al aceptar tales propuestas de los tiranos de su tiempo, pero también sabía que con el espolón de la verdad, abriría un surco profundo en los corazones y en las mentes de los hombres y depositaría en ellos la semilla de la libertad.

LA VANGUARDIA

Nacido y crecido en León, cuna del liberalismo nicaragüense, de una familia liberal, realizó su labor profesional dentro de la República Liberal de José Santos Zelaya, siendo funcionario y diplomático de ese gobierno.

El Modernismo fue producto del liberalismo y de sus ideas de renovación social trasladadas al ámbito de la cultura y sus múltiples manifestaciones. El reflujo del liberalismo en América Latina en la primera mitad del siglo XX y el ascenso del fascismo y del comunismo en el mundo generaron movimientos literarios como el de Vanguardia en Nicaragua, que quisieron purgar las ideas modernizantes (o por lo menos contenerlas) y regresar a las raíces culturales de los pueblos.

Entre Modernismo y Vanguardia se desató una lucha sin tregua que también refleja la confrontación entre las paralelas históricas libero-conservadoras. El movimiento de Vanguardia fue un fenómeno complejo, pues mientras propugnaba una revolución estética y literaria, que sin duda significaba una fuerza de avance y progreso cultural, en sus ideas políticas conservadoras y fascistas representaba más bien la retaguardia.

EN LA LITERATURA FRANCESA

De su labor intelectual, aparte logros o fracasos puntuales, impresionan el ímpetu que la anima, su afán de estudio constante, que le llevó a incursionar en las literaturas francesa, castellana y latinoamericana; su anhelo de elevar política y culturalmente a nuestros pueblos por medio de una incesante acción educativa; su honda y sincera sed de espiritualidad, que le condujo a recorrer los senderos heterodoxos de la teosofía y a profundizar en Platón y el hinduismo. Escribió además sobre temas sociales, psicológicos, históricos e incluso jurídicos.

Argüello fue un poeta genuino, cuyas composiciones líricas más sencillas y carentes de retórica son las que más hondamente conmueven. Su espíritu sapiencial y didáctico atraviesa su poesía. Paradójicamente, como poeta alcanzó sus mayores aciertos en tono menor, siendo siempre un hombre proclive al tono mayor. Otra paradoja de su vida es que el teósofo heterodoxo que fue Santiago Argüello expresó su más hondo sentir religioso en poemas cristianos y católicos.

De su vasta obra literaria José Argüello Lacayo preparó una brevísima selección en prosa y poesía. Los textos en prosa de Santiago Argüello presentan su visión acerca del sentido último de la vida y sus apólogos transmiten un mensaje didáctico de permanente actualidad.

Cultura Santiago Argüello archivo

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COMENTARIOS

  1. ramon
    Hace 11 años

    Con la inusitada llegada d Volchebique en Rusia a la vista gorda d Europa(Alemania cuna del comunismo)especialmente Stalin acabo con la inteligencia Rusia,estos consideran q’todo aquel q’piensa diferente es enenmigo por ende hay q’liquidarlo,Frunze 1r Jefe Militar del Volcheviquismo repentinamente enfermo del estomago,llevado al hospital Stalin ordeno operarlo sin necesitarlo de esta no salio vivo,los dictadores lo primero q’persiguen es Inteligencia y la liquidan Arguello no debio aceptar…

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