A lo lejos viene una señora con un balde lleno de agua en la cabeza y sujeto de su mano su niño pequeño. Quien puede pagar el acarreo del agua lo hace, pero la mayoría de los habitantes del barrio Hugo Chávez, de Boaco, son pobres y tienen que jalarla ellos mismos. El pozo está a más de trescientos metros de la casa más cercana.
“Yo hablé con la alcaldesa (Karla Espinoza) y me dijo que no podían hacer nada, porque ya entregaron a Enacal el presupuesto para este proyecto y ellos (Enacal) solo vinieron a poner 15 tubos y dijeron que el resto lo pusiéramos nosotros”, dijo uno de los pobladores.
Día de por medio los pobladores del barrio Tomás Borge toman agua de un puesto, la acarrean ellos mismos a sus casas caminando en las calles lodosas del lugar que no permiten el acceso a vehículos, pero aún así les llega el recibo por el servicio.
“Aquí no tenemos agua potable ni aguas negras. Además, estamos pegados ilegal a la luz, nosotros queremos pagar correctamente y le hemos pedido a las autoridades pertinentes, pero no nos han hecho caso”, explicó Antonio Bucardo, habitante de este barrio.
En el Hugo Chávez se observan unos hombres haciendo zanjas y otros tapándolas. A este barrio llegó hace tres meses la promesa del agua, pero aún no ha pasado de ser promesa. “Nos dijeron que hiciéramos las zanjas para meter las tuberías y todos las hicieron. Ahora con las lluvias las zanjas se están llenando de agua y el barrio se está llenando de zancudos y lodo”, explicó Clarex Treminio, habitante del barrio.
Una mujer sube una colina muy empinada, la tierra está muy suelta y el camino por donde circula es muy pequeño. Lleva un balde con agua que la moja a cada paso. Su casa está a unos cien metros del pequeño poso en el barrio Anexo San Miguel, el camino está cuesta arriba.
“Aquí eso es un peligro, mire cómo jalan agua por esa pendiente, ¿usted cree que ahí se pueda hacer una calle?”, expresó, irritado, Franklin Lira, poblador.
NI ENACAL NI LA ALCALDÍA
Todos estos casos han sido expuestos en algunos de los medios de comunicación locales de Boaco. Hasta la fecha no se ha escuchado ningún pronunciamiento de parte de las autoridades de Enacal o de la Alcaldía con respecto al tema.
LA PRENSA buscó la versión de estas dos entidades en múltiples ocasiones, pero el encargado de brindar información no estaba o dijo estar muy ocupado.
A MEDIO CAMINO
En la única calle del barrio San Francisco 2 los pobladores colocaron un pedazo de madera para señalar que hasta así sube el agua. Esta no llega ni a la mitad de la pendiente, así que los habitantes de esta zona tienen que bajar varios metros para recolectar el agua (justo ahí donde está la señal de madera). No es tarea fácil, puesto que la calle está adoquinada los primeros metros y el resto de tierra, está en muy mal estado. “Nos sentimos abandonados”, coincidieron los pobladores.
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