Los estudiantes de la Universidad American College tomaron nota sobre la obra de Rubén Darío en la I Jornada Dariana, en la que participaron la académica; Nydia Palacios Vivas, Antoine Joly, embajador de Francia; Norman Caldera Cardenal, excanciller del país; la diputada María Manuela Sacasa, y Mauricio Herdocia Sacasa, rector de dicha universidad.
Palacios Vivas valoró la obra Azul de Rubén Darío, como la máxima expresión de realización de la literatura francesa en lengua española y destacó algunas característica como la influencia del simbolismo en el cuento La Ninfa , o el realismo en El Fardo .
La académica concluyó sobre la labor del Instituto Cultural Rubén Darío y su trabajo en la ciudad de León en la formación de las academias literarias y las presentación de dramatizaciones de textos de Darío en diferentes barrios de occidente.
DARÍO PENSABA EN FRANCÉS
No obstante, el embajador Antoine Joly expuso cómo Rubén Darío pensaba en francés y escribía en español. Explicó que Darío miraba a Francia como un ideal de cultura, por muchas razones.
Y argumentó; La poesía francesa, a diferencia de la española, gozaba de una renovación poética; pero que Darío no solo se nutre de dicha fuente como el parnasianismo y el simbolismo, sino también de los ideales de libertad que se vivía en aquel momento, siendo uno de los abanderados Víctor Hugo; donde también compartió el amor por el arte, los paisajes, el vino y por supuestos las mujeres, dijo Joly.
El embajador también refirió que Rubén Darío no solo es el más francés de los escritores españoles, sino también un puente entre Francia y Nicaragua, pero sobre todo reconoce su maestría poética a través de la renovación del adjetivo, el cambio profundo de la sintaxis, la musicalidad que libero de la pesadez y retórica que vivía la literatura española; finalizó diciendo que la grandeza de Darío es que él habla con el corazón.
EL DIPLOMÁTICO
Por su parte, Norman Caldera habló del Darío diplomático, destacó las penurias económicas que vivió el poeta en sus distintos cargos, que le dieron prestigio, pero no logró una realización plena de sus funciones, aunque en aquel tiempo la diplomacia era importante para los países en desarrollo.
Valoró que otras naciones latinoamericanas le dieron cargos diplomáticos a Darío, como su nombramiento de Cónsul General de Colombia en 1895 y Cónsul de Paraguay en Paris en 1912.
Caldera fue rotundo al afirmar que Darío pagó en vida el sufrimiento por la falta de una carrera diplomática, ya que la diplomacia a veces era maquillada y ejercida en funciones de un teatro decorativo, sin un guion sustantivo, es por eso, que Darío promulgó una diplomacia con ética, donde ejercía no en función de los gobiernos de turno, sino pensando y actuado con amor a la patria.
Herdocia Sacasa recordó lo que significó la muerte del poeta para los nicaragüenses y los otros países hispanoamericanos.
También apreció al poeta por su sensibilidad, al que destacó que el traje que usa Darío esta bordado con sus palabras y sigue siendo una sombra portentosa que a todos nos cobija.
Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867 – León, 6 de febrero de 1916), fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado Príncipe de las letras castellanas.
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