Los monitores de actividad física de FitBit Inc. enfrentan peligros de todas partes –desde la competencia de Apple Inc. hasta juicios por violación de patentes.
Suena mucho a las tribulaciones que otro fabricante de dispositivos –BlackBerry Ltd.- enfrentó casi una década atrás. Al igual que FitBit, BlackBerry era un líder de mercado establecido con su aparato ubicuo y su alternativa más barata al flamante y reluciente iPhone de Apple. Puede darle una lección a FitBit: usar el capital de una próxima oferta pública inicial para financiar investigación en tecnología innovadora.
“El fracaso de BlackBerry fue que no pudieron responder a las expectativas que tenían los consumidores y seguir el ritmo de los tiempos”, dijo Angelo Zino, analista financiero con sede en Nueva York en S&P Capital IQ. “FitBit debe encontrar la manera de defender la posición que alcanzó”.
Por ahora, los inversores parecen dispuestos a apostar a que FitBit evitará el destino de BlackBerry. Mientras llevaba a cabo dos semanas de reuniones con gerentes de fondos, la compañía de San Francisco aumentó la magnitud y el rango de precio de su OPI, señal de una demanda fuerte.
En el primer trimestre de 2015, FitBit tenía 85 por ciento del mercado estadounidense conectado al monitoreo de actividad física, dice, mencionando la firma de investigación del sector, NPD Group. Los ingresos crecieron más del triple en el trimestre con cierre en marzo 2015 respecto del mismo período en 2014, y las ganancias están aumentando rápido.
FitBit de Obama
Pese a no haber alcanzado, quizás, el nivel de un “CrackBerry”, el apodo dado a BlackBerry por su naturaleza adictiva, el FitBit está concitando su propia atención en los medios: en marzo, se detectó al presidente Barack Obama usando uno.
Este éxito atrajo a un rival no deseado: Apple. En abril, el gigante de la electrónica para el consumidor comenzó a vender el Apple Watch, con funciones para monitorear la salud, la frecuencia cardíaca y las actividades atléticas.
Apple está acostumbrado a atacar innovadores en el mundo de los dispositivos. A comienzos de 2007, cuando se presentó el iPhone, BlackBerry era una empresa con una capitalización de mercado de US$30,000 millones e ingresos que crecían anualmente casi un 50 por ciento.
La empresa canadiense al principio parecía estar protegida por un precio más bajo y características de seguridad que la convertían en favorita de los clientes corporativos. El iPhone más barato costaba US$499 en 2007, mientras que el Pearl de BlackBerry se ubicaba en US$199. Asimismo, el producto de FitBit de gama superior es US$100 más barato que el reloj Apple de menor precio.
En el caso de BlackBerry, no importó dado que los consumidores prefirieron en gran medida el estilo y la funcionalidad del iPhone. En 2014, la compañía tenía apenas 0.5 por ciento del mercado mundial de teléfonos inteligentes, según datos de IDC.
Una parte de los US$400 millones de la OPI de FitBit será utilizada en investigación y desarrollo, lo cual es fundamental para cualquiera que enfrente a Apple en razón de que el ritmo de innovación es increíblemente veloz, dijo Jacquie McNish, co-autora de “Losing the Signal”, un libro sobre el auge y la caída de BlackBerry.
“La lección para cualquiera en una posición similar: no hay verdaderamente margen para el error”, dijo McNish, cuyo libro salió a la venta en mayo.
En un comunicado por correo electrónico, BlackBerry dijo que se halla en medio “de una transformación que lo está llevando a nuevos mercados con productos y servicios innovadores”.
Un representante de FitBit se negó a hacer declaraciones.