Puse en peligro la vida de mi mujer, la vida de muchas personas, admitió Arturo Vidal ayer al dar la cara y pedir perdón por el incidente que protagonizó la noche previa, cuando atropelló a otro automóvil al volante de su Ferrari en estado de ebriedad.
Su auto deportivo sufrió grandes averías y el vehículo que chocó quedó volcado. Nadie sufrió lesiones de consideración, pero el propio Vidal admitió la gravedad de su falta y se pensó que el jugador recibiría un castigo ejemplar.
A los ídolos, sin embargo, se les perdona todo. Especialmente cuando hay una Copa América en juego.
No importó su confesión ni los antecedentes que tiene de actos de indisciplina. Varios compañeros de la selección lo apoyaron públicamente mediante tuits y el técnico Jorge Sampaoli decidió perdonarlo y readmitirlo en la selección luego de que recuperó la libertad tras completar un trámite burocrático en un juzgado, que le quitó su licencia de conducir y fijó un plazo de 120 días para que se complete la investigación del episodio.
Sampaoli ofreció razones confusas, diciendo que Vidal simplemente no pudo controlar su momento de descanso, se fue a un casino y bebió un poco de más.
Si no se accidentaba, llegaba a horario y no me hubiera dado cuenta del nivel (de alcohol) porque no controlo a los jugadores, no les hacemos alcoholemia. No controlo, confío en mi grupo, dijo Sampaoli en una conferencia de prensa ante el asombro generalizado.
Agregó que no le pareció un incidente de tanta magnitud y que no era para excluirlo.
El técnico quedó expuesto a un pelotón de fusilamiento.
Para empezar, por mucho menos en el 2013 dejó afuera del equipo por varios partidos a Charles Aranguiz, que había llegado tarde a un entrenamiento diciendo que se había quedado dormido tras tomar unos calmantes porque sentía dolores.
Muchos le cuestionan no solo el que haya perdonado al jugador sino el hecho de que haya dado día libre al plantel en medio de una Copa América que los chilenos ven como la mejor oportunidad de su historia de conquistar por primera vez el trofeo.
En 2007 fue parte de una trifulca entre jugadores de la selección chilena y la policía canadiense, en la Copa Mundial sub2-0. A fines del 2011, fue parte de un grupo de jugadores suspendidos por veinte partidos por presentarse tarde a la concentración y en mal estado. En el 2013 perdió un vuelo por festejar la clasificación de Chile a la Copa Mundial y se reincorporó tarde a la Juve, tras lo cual el técnico Antonio Conte lo dejó en el banco durante tres partidos y fue multado.
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