Su velocidad ha menguado en relación con su pasado. No sale humo del guante del receptor Janior Montes, sin embargo, en su cuarta sesión de entrenamiento junto con los demás integrantes de la Selección Nacional de Beisbol, en un partido interescuadra en el que lanzó cinco episodios, la pelota de Vicente Padilla movió sus caderas y los swings de muchos bateadores se fueron al vacío.
El Padilla de ayer desapareció, pero el lanzador de hoy es suficiente para aportar al reto de llegar a los Juegos Panamericanos de Toronto no solo a participar, sino para sorprender.
¿En que ha consistido el trabajo que has realizado en los entrenamientos?
Desde los partidos interescuadra, los juegos simulados, fortalecimiento del brazo y ponerme en buenas condiciones físicas para aportar algo a la Selección.
¿Has hecho algunas variantes en cada entrenamiento?
Solamente trabajar mi brazo, siempre lo mismo para estar listo cuando llegue el momento de lanzar.
¿Cómo está la evolución de tu brazo?
Todavía sigue igual, no he pasado de la misma cantidad de millas lanzadas, hay que ver qué pasa al final, aún me falta velocidad, pero yo sé que eso no se consigue de la noche a la mañana.
¿Te preocupa el hecho que tu recta esté en promedio de 88 y 89 millas?
Siempre es importante la velocidad, eso te impone a ser un mejor pitcher, pero si no (aparece) está la astucia y mover la bola adonde uno quiera, sin embargo no me preocupa mientras ponga la pelota adonde quiera.
Se ha visto que se mueven bien tus picheos…
Hay que seguir trabajando, pasé casi dos años sin pichar, hasta el momento valoro bastante bien lo que he visto.
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