El republicano Jeb Bush mostró ayer en Miami, en el lanzamiento oficial de su candidatura a las primarias republicanas por la Presidencia de Estados Unidos, la genuina afinidad que tiene con lo hispano, rodeado de su familia bicultural mexicana, con palabras en español y acompañado de políticos y amigos de origen cubano de Florida, donde además de gobernador se hizo “latino honorario”.
“Ayúdenos en tener una campaña que les da la bienvenida”, aseguró el republicano de 62 años ante cerca de tres mil seguidores que lo acompañaron en el centro universitario Miami Dade College (MDC), en el campus de Kendall, un área de mayoría hispana.
Bush reconoció que pese a su apellido debe pelear duro para conseguir llegar a la Casa Blanca. “Ninguno de nosotros merece el puesto por su currículum, por su partido, por su experiencia, por su familia. No es el turno de nadie. Todos deben pasar el examen y no hay favoritos”, dijo.
“Nuestro país va por muy mal camino. Y la pregunta es: ¿qué haremos? (…). Yo ya decidí. Soy candidato para presidente de Estados Unidos”, expresó en su discurso de media hora, en el que destacó sus logros en los ocho años que fue gobernador de Florida, para contrarrestar la noción de que es el heredero político de la familia Bush.
En Miami acompañaron a Bush su esposa mexicana Columba, hijos, nietos y otros familiares, pero no aparecieron ni su hermano George W. (2001-2009) ni su padre, el primer presidente Bush (1989-1993).
Bush, quien llegó a ser considerado “cubano honorario” en Florida por su cercanía con la comunidad cubano-estadounidense cuando dirigió el Estado, coquetea con los hispanos, quienes han favorecido a los demócratas en las últimas elecciones.
REFORMA MIGRATORIA
Uno de los temas que impulsa Bush y que de hecho lo separa del resto de los precandidatos republicanos e irrita a sectores de las bases del partido es una reforma migratoria que abra una vía para legalizar a los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos, la mayor parte de ellos latinoamericanos.
Su discurso fue brevemente interrumpido por activistas proinmigración. “Para que nuestros amigos lo sepan, el próximo presidente de Estados Unidos aprobará una reforma migratoria para resolver el tema, no mediante medidas ejecutivas”, respondió Bush, en referencia a los decretos que tomó Obama para favorecer a millones de indocumentados.
Bush criticó la política exterior de Obama, incluido su acercamiento con La Habana y lo fustigó por haber dicho que no descartaba visitar Cuba. “No necesitamos un turista que vaya a La Habana en apoyo de una Cuba fracasada. Necesitamos un presidente estadounidense que vaya a La Habana en solidaridad con el pueblo cubano libre. Y yo estoy listo para ser ese presidente”, dijo Bush.
El lanzamiento de ayer buscó darle un nuevo impulso a Jeb Bush, quien ha perdido su aura de candidato invencible entre los republicanos. Otros postulantes le pisan los talones en las encuestas, como el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, y el senador de Florida, Marco Rubio.
John Ellis Bush (sus iniciales forman el apodo que aún usa, Jeb) recorrió sin descanso Estados Unidos para impulsar la candidatura presidencial de su padre George W. H. Bush en 1988 y como gobernador de Florida fue clave en la victoria de su hermano George W. Si gana las elecciones en 2016, será el tercer Bush en ser electo presidente, prolongando el reinado de la dinastía política más famosa de la historia de Estados Unidos. El último presidente del Partido Republicano sin ese apellido fue Ronald Reagan (1981-1989). “
Bebí alcohol y fumé marihuana” en la escuela, admitió en febrero al Huffington Post. En 1977, con solo 24 años, viajó a Caracas, la capital venezolana, donde se desempeñó como gerente de una oficina del Texas Commerce Bank.
En 1998 logró la gobernación de Florida, Estado que dirigió por ocho años con una ideología muy conservadora. Bajó los impuestos, privatizó empleos públicos, lanzó un sistema de privatización de escuelas (luego considerado inconstitucional).
Los demócratas recuerdan con amargura las reñidas elecciones presidenciales del 2000, que luego de un recuento interminable de votos en Florida terminó ganando su hermano George. Una comisión estadounidense para los derechos civiles denunció posteriormente muchas fallas en el proceso.
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