Hoy un furgón que transporta mercadería y pasa por las fronteras entre Guatemala y Honduras se mueve a una velocidad de entre 14 y 16 kilómetros por hora. Ese tiempo para el sector privado es lento y le genera costos adicionales en la importación y exportación de productos.
La situación promete cambiar a partir del 1 de diciembre de 2015, cuando entre en vigencia la plena la unión aduanera bilateral entre Honduras y Guatemala. Se estima, preliminarmente, que la velocidad en el tráfico de mercancía en esa área aduanera en promedio sea de treinta kilómetros por hora.
“Es decir que casi duplicaremos la velocidad de la carga”, asegura María Luisa Flores, viceministra de Integración y Comercio Exterior de Guatemala, en consulta de LA PRENSA por correo electrónico.
Flores explica que la unificación de los territorios permitirá liberar el tránsito de personas y bienes en los puestos fronterizos entre ambos países. “Quiere decir que ya no se harán paradas en los puestos fronterizos, sino que los controles se corren a las aduanas periféricas, que son las que colindan con México, Belice, Nicaragua y El Salvador”, refiere la funcionaria guatemalteca.
Se unificarán 11 puestos terrestres y marítimos, así como seis aeropuertos internacionales, según datos de los ministerios de Economía de los países. Este proceso se ciñe al Marco General de los Trabajos para el Establecimiento de una Unión Aduanera, firmado por el presidente hondureño Juan Orlando Hernández y el de Guatemala, Otto Pérez Molina, el 10 de febrero pasado.
Flores aclara que las “empresas deben seguir cumpliendo con sus obligaciones tanto fiscales como aduaneras, de inocuidad, fitosanitarias y todas las que correspondan a la mercancía de que se trate”.
La diferencia entre cómo funciona hoy y con la Unión Aduanera es “que en lugar de hacer los controles en la frontera, se harán a lo interno de cada país en forma más automatizada y sofisticada para que se cumpla con los compromisos del pago de los impuestos que correspondan, así como las diferentes normas establecidas por nuestra legislación”.
“Por lo que los transportistas deberán tener todos los documentos en regla que amparan la mercancía y a los pilotos para dejarles pasar”, dijo.
En la práctica al llegar el furgón con mercancía a la frontera, el conductor presentará los documentos de declaración autorizados previamente en el país de donde procede la carga en la ventanilla del único puesto aduanero que habrá. Ahí se chequeará en el sistema si la declaración es correcta y darán paso. Una vez pase por uno de los puestos, en el resto de Honduras o Guatemala no sufrirán retrasos.
“Para todos los productos con libre tránsito en los puestos fronterizos deberá utilizarse una nueva factura denominada Fiduca, la cual en su momento se estará informando del procedimiento”, agrega.
Flores sostiene que al eliminar los trámites en las aduanas no implica que los gobiernos pierdan recaudación, porque “ningún impuesto será afectado”. Más bien esperan que a mediano y largo plazo la tributación se incremente por aumento del comercio.
Marvin Altamirano, presidente de la Federación Centroamericana de Transportistas (Fecatrans), celebra se avance en liberar las fronteras en la región porque significará reducir el gasto millonario que se causa en tramitar en el actual sistema.
23.5 millones es la población de Honduras y Guatemala, representan el 58 por ciento de los habitantes de Centroamérica.
“Solo un camión parado por día (en las aduanas terrestres) las empresas pagan cien dólares y circulamos a diario entre toda la frontera regional de 10,000 a 12,500 camiones (…), si multiplicamos es más de un millón de dólares”, estima.
La reducción de tiempo que dará la unión aduanera de Guatemala y Honduras “le darán ahorro extraordinario al sector importador e exportador, todo eso generará mejor economía porque habrá precios más justos para los consumidores”, afirma.
FASE PILOTO
Pese al escepticismo expresado especialmente por el Gobierno de Costa Rica, la unificación de paso aduanero le tomará a Honduras y Guatemala unos diez meses. Centroamérica tiene más de un siglo añorando la Unión Aduanera para lograr la integración regional.
Incluso la Unión Aduanera es un compromiso firmado en el Acuerdo de Asociación (AdA) suscrito con la Unión Europea (UE); sin embargo al menos hasta ahora ha habido poco avance. El acuerdo con la UE está vigente desde mediados de 2013.
Flores, viceministra de Comercio Exterior de Guatemala, explica que hasta que esté en pleno la unión aduanera “se dejará un puesto fronterizo integrado por las autoridades de Guatemala y Honduras para el control de aquellas mercancías que no tendrán libre tránsito”.
Ante la complejidad del proceso, desde el 1 de junio empezaron las fases piloto en las Aduanas de Agua Caliente (en el departamento de Chiquimula, en Guatemala) y El Florido (Copán, Honduras) para que funcionen “como aduanas integradas”.
Se adecuó la infraestructura donde están las dos autoridades, se abrió una ventanilla para la tramitación del paso de mercaderías y personas, permitiendo el flujo más rápido. Unos treinta mil dólares es la inversión en infraestructura y equipo informático.
NICARAGUA SOLO OBSERVA
Las autoridades de Nicaragua y de El Salvador serán observadores del proceso de unión aduanera de Honduras y Guatemala. Aunque en la III Cumbre Empresarial de las América, en abril pasado, el presidente salvadoreño Sánchez Cerén firmó el pacto para unificar las aduanas del Triángulo del Norte, que lo integran Honduras, Guatemala y El Salvador.
Los pasos de El Salvador son rápidos, pues en mayo los ministros de Economía de El Salvador, Tharsis Salomón López, y de Honduras, Alden Rivera, avanzaron en los proyectos binacionales para facilitar el paso de mercancías y de personas en los puestos fronterizos de la Aduana El Amatillo y la Aduana El Poy, según reportes periodísticos.
En Nicaragua, el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios, Rosendo Mayorga, no está del todo convencido de que Guatemala y Honduras logren sus planes en diciembre, debido a la inestabilidad social de las últimas semanas en esos países.
Igual de importante es para Mayorga se despejen dudas como “¿quién sería el último responsable de dar trámite a la carga internacional?”
“Nos han explicado que será Aduana abierta entre ellos, pero yo aún no estoy claro cómo va a funcionar en caso de que se requiera una revisión especial de alguna carga. ¿A qué país le va a tocar?”, señala Mayorga.
Mario Amador Rivas, recientemente electo presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones Industriales de Centroamérica y República Dominicana (Fecaica), considera que “es viable y posible” superar las dudas actuales porque hay tiempo para afinar los mecanismos de la integración de las aduanas entre Guatemala y Honduras.
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