Las pequeñas y medianas empresas del sector alimentos en Nicaragua tienen la oportunidad de abastecer el mercado creciente de la clase media en Latinoamérica siempre que superen retos como mejorar la calificación del capital humano, innovar en el proceso de producción y transferencia tecnológica.
Según el estudio Espacios de diálogo y cooperación productiva: el rol de las pymes , publicado el 11 de junio pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), superar esos aspectos convertiría a países como Nicaragua “en verdaderos agentes de cambio, dinamizadores del crecimiento, la competitividad, el cambio estructural y la inserción externa”.
Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Cepal, según recoge el informe, expresó que no será posible consolidar y avanzar en los logros que América Latina y el Caribe conquistó en los últimos años con tasas de crecimiento más elevadas con reducción de la desigualad y la pobreza, si no se logra transformar la estructura productiva.
Jorge Valdez, director ejecutivo de la Fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe (EU-LAC), considera que es fundamental incluir a las pymes en el proceso de aprendizaje, producción y exportación, así como reducir las brechas tecnológicas y de financiamiento que limitan sus posibilidades de crecimiento.
CLASE MEDIA EMPUJA
La clase media en América Latina pasó de representar el 21 por ciento de la población al 34 por ciento entre 2000 y 2014. Ese incremento para la Cepal trae importantes retos en cuanto a nuevas necesidades y expectativas en materia de educación, infraestructura, seguridad y servicios de atención a la salud y otros.
El estudio señala que también se abre una serie de oportunidades para un mayor crecimiento y desarrollo “ya sea por el rol que pueden tener las nuevas clases medias como demandantes de nuevos productos y servicios o por el papel que pueden jugar como nuevos productores y oferentes”.
OPORTUNIDAD PARA NICAS
Es ahí donde las pymes en Nicaragua requieren de dar saltos a la formalidad y poder crecer a niveles de producción para que abastezcan pedidos de otros países, según Juan Carlos Amador, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin).
“Y además de formalizar los negocios es importante que dejen los procesos de producción artesanal que frenan el crecimiento y se estudie qué tipo de tecnologías son más importantes para el giro del negocio que están emprendiendo”, sostuvo Amador.
El estudio de Cepal afirma que la innovación en los países de la región es trascendental para impulsar el crecimiento económico. Acerca de ello, Amador agrega que para lograrse se requiere del financiamiento oportuno.
Para ser un exportador de alimentos los trámites son complejos. Leonel Ortiz, gerente general de la empresa nicaragüense Tropicana Fruit, afirma que lleva años concretar ventas a otros países y se requiere además de perseverancia, mucho estudio sobre el consumo de otros mercados y su demanda.
Ortiz afirma que las certificaciones son una tarea a la que deben de apostar los empresarios y productores del país, pues son el respaldo internacional. La empresa Tropicana Fruit ha empleado la asociatividad con los productores y cooperativas para cumplir con grandes pedidos en Estados Unidos y Canadá, ya que sola no tiene la capacidad.
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