Por tráfico internacional de drogas y crimen organizado fueron acusados Pablo Ramón Torres Reyes, de 41 años; Miguel Ángel García Morales, de 44, y Julio César González Peña, de 51; a quienes la Policía les incautó 630 kilogramos de cocaína.
La acusación refiere que la droga iba oculta en el camarote de un cabezal con placas M045243 que manejaba González Peña y fue retenido por agentes policiales que estaban en un retén a doscientos metros del empalme del municipio de San Isidro, Matagalpa, hacia la ciudad de León.
Según la acusación, Torres Reyes manejaba un carro con placas M133694 e iba acompañado por García Morales y el último presuntamente se acercó a los policías ofreciéndoles dinero para que dejaran ir el vehículo de carga pesada, lo que alertó a los uniformados.
Karla Herrera, defensora de Torres, refirió que este se movilizaba hacia el norte del país y que “por casualidad” fue detenido al momento en que la Policía requisaba el furgón.
Iván Martínez, defensor de García, alegó que los procesados estaban detenidos ilegalmente y se opuso a la tramitación compleja que pidieron los acusadores. Herrera y Martínez, así como Freddy Rizo, defensor de González Peña, coincidieron al pedir que sus representados sean valorados por un forense, señalando que padecen hipertensión crónica.
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