El cantante Lenny Kravitz es un hombre ocupado. Aunque la versátil estrella de rock es todavía considerado un “sex symbol” a sus 51 años, el artista asegura que solo le falta el amor.
“He sacrificado algunas cosas por mi trabajo. La música, la fotografía, los papales de cine (en Hunger Games recientemente), la empresa de diseño que dirijo, me ocupan las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana”, explicó a la AFP.
“Pero creo que ya me toca hacer un hueco a mi vida personal, aunque sea compaginándola con las actividades que me gustan”, añade el artista que tiene diez álbumes y cuarenta millones de discos vendidos.
“He llegado a un momento en el que me gustaría volver a casarme, crear una familia, todas esas cosas que he sacrificado por mi carrera”, admite el norteamericano. Sin embargo, “no me arrepiento”, confiesa.
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