La obligación regulatoria de interoperabilidad en el ámbito de la interconexión ha obligado a los operadores tradicionales a recurrir a la arquitectura “abierta” de redes o en todo caso propiciar y proveer la interconexión y desde luego la interoperabilidad en los servicios. Un camino seleccionado ha sido la solución “todo IP”. Las nuevas redes “todo IP” de los operadores están basadas en una capa de servicios construida sobre IMS (IP Multimedia Subsystem), que permite ofrecer servicios de forma estándar, interoperable, fiable, segura y con calidad de servicio, permitiendo además, la integración de servicios para mejorar la experiencia de usuario en lo relativo a: presencia, localización, telefonía, mensajería, y desde luego toda la potencialidad que brinda la telemática aplicada en los terminales móviles.
Esta solución desde luego ha dado origen a la posibilidad de la interconexión e interoperabilidad no solamente con operadores tradicionales, sino que también con nuevos operadores denominados OTT (Over-The-Top), que son aquellos que brindan servicios a través de Internet, pero no necesitan elevadas inversiones ni requieren de infraestructura o espectro radioeléctrico y no están sujetos al marco regulatorio nacional. Por tanto este tipo de empresas parten de una situación muy favorable para incursionar e incluso llegar a dominar el mundo de los servicios de nueva generación.
No obstante, los operadores tradicionales aún no han explotado muchos de los grandes activos contenidos en sus redes y aún no logran el retorno de su inversión en infraestructura, en tanto bajo los modelos de negocios que se están desarrollando en el ambiente “todo IP”, es más lento conseguirlo a través de una red neutra (que no diferencia el tipo de servicio y trata por igual una conexión de vídeo en tiempo real que una transferencia de datos poco urgente). Esto desde luego supone algunas indecisiones en invertir en la modernización acelerada de redes o la migración a tecnologías tales como 4G/LTE en las redes móviles y FTTH/GPON en las redes fijas.
Visto lo anterior y con la posibilidad existente de realizar llamadas vía VoIP mediante aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp (con mayor popularidad ya que está vinculado al SIM del usuario), Line, Skype o Viber, está provocando diversas reacciones en el sector de las telecomunicaciones en América Latina, en Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
Las OTT son criticadas por los operadores tradicionales, porque no necesitan acometer las elevadas inversiones que requieren las primeras (infraestructura, espectro, etc.) y no están sujetas al mismo nivel regulatorio (servicio público, servicio mayorista, servicio universal, números de emergencia, intercepción de llamadas, etc.) y hasta la fecha, la mayoría de reguladores de la región no ha tomado conciencia del impacto en el mercado de las telecomunicaciones del inicio de los servicios de voz sobre Ip de este tipo de aplicaciones y de operadores. Solamente Bolivia ha indicado que no lo va a regular.
El debate sobre regular o no, ahora mismo es más dinámico en el ámbito de la UE donde un nuevo paquete regulatorio sobre el mercado digital único pretende equiparar las llamadas vía VoIP a las llamadas tradicionales. Del éxito o no de la reforma que pretende la Comisión Europea en esta materia podrán devenir repercusiones en el resto de regulaciones a nivel internacional y en particular en América Latina.
El aspecto de mayor controversia es la regulación asimétrica existente y desde luego la asimetría de las obligaciones. Es obvio que sin infraestructura de telecomunicaciones no habría Internet, y que sin aplicaciones y servicios sobre la red Internet carecería de sentido, de ahí la necesidad de establecer un modelo regulatorio que permita una competencia sana y desde luego el proteger a los consumidores, en tanto existe la posibilidad que muchos operadores tradicionales, conformen o adquieran OTT para entrar de lleno en el negocio de los servicios digitales o mediante participaciones estratégicas en otras “start-ups” (innovadoras) para competir en el nuevo negocio del “cloud computing”. En resumen se requiere una regulación coherente que propicie un sistema sostenible.
*Consultor
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