Un anónimo célebre

Las huellas de la vida oscura habían invadido su rostro y su mirada. Falsas amistades, relaciones prohibidas y autoengaño dibujaban las cicatrices más profundas de la geografía de su mundo interior. No obstante, quería ponerle fin a ese transitar.

Con amor a Doña Noemí Gaitán y Don Carlos Cerda

Las huellas de la vida oscura habían invadido su rostro y su mirada. Falsas amistades, relaciones prohibidas y autoengaño dibujaban las cicatrices más profundas de la geografía de su mundo interior. No obstante, quería ponerle fin a ese transitar.

El caminante, perdido en alguna parte de aquellas tierras, escuchó que un hombre milagroso subiría a cierto monte en Galilea. Se puso sus viejas sandalias y emprendió el viaje para encontrarlo. El otro lado del mar era su destino. Mientras viajaba, se preguntaba a sí mismo muchas cosas, pero en la medida que se acercaba a aquella tierra, su corazón palpitaba con la fuerza de la confianza, el arrepentimiento y el desapego a su vida pasada. No tenía hamb

re, pero sacó de su bolsita de cuero las últimas monedas, se dirigió a una pequeña tienda de camino y compró cinco panes de cebada y dos pececillos como provisión para la noche.

Después de varias horas de camino, se aproximó al lugar y observó a una gran multitud. Para él no era importante estar físicamente cerca o lejos de aquel hombre milagroso, solo quería tener contacto con su mensaje y su aura. Era su oportunidad para despojarse de su estilo de vida anterior, la que tanto mal le había provocado a sí mismo y a sus seres queridos.

Caminó, no se detuvo y sin ser consciente, llegó hasta el anillo más cercano del personaje célebre. Al escuchar sobre la necesidad de alimentar a la multitud, no dudó en donar su único patrimonio. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; así mismo de los peces, cuanto querían.

El caminante no solo había sido testigo de uno de los milagros más célebres del Maestro, sino que también había sido parte importante de el: la alimentación de los cinco mil. A partir de aquel hecho, su vida cambió para siempre.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí