Un nuevo crimen le es atribuido al nicaragüense, principal sospechoso de haber asesinado a una familia nicaragüense en Costa Rica, declaró Edgard Martínez, fiscal adjunto de Pérez Zeledón, zona sur.
Según el fiscal, el nicaragüense que ha utilizado tres identidades en ese país, es sospechoso de cometer al menos siete crímenes en suelo costarricense y dos en Nicaragua.
Martínez explicó que está vinculado a la muerte de su cuñada, Vanny de los Ángeles Muñoz Picado, quien hoy tendría 25 años y de quien solo encontraron sus restos óseos.
Los restos de Muñoz Picado, hermana de una costarricense que ha convivido con el sujeto desde el 2010, aparecieron en 2013 en la zona de Dota, adonde los tres recolectaban café. Se presume que tras sostener una relación sentimental con la víctima, la mató para tapar sus antecedentes ilícitos.
A la muerte de Muñoz Picado, se suman las sospechas del crimen de la familia nicaragüense ocurrida hace dos semanas en la zona cafetalera de Dota, y la de una niña en Pérez Zeledón, en 2011.
MATÓ A SU MADRE
Asimismo es sospechoso de la muerte de un nicaragüense en Dota en 2014 y de la muerte hace 11 años de su madre de crianza en Chinandega y de la nieta de esta, de 8 años.
Los vecinos de los repartos sureños de Chinandega recuerdan que el crimen de doña Socorro Borge y su nieta a manos de quien identifican como Róger García Borge “fue espeluznante”.
En la segunda calle del reparto Rubén Darío, cuatro cuadras al oeste de la Escuela Normal Darwin Vallecillo y 75 varas al sur, está el patio vacío donde alguna vez estuvo la casa. Tras el crimen toda la familia de la fallecida y su nieta viajaron a Costa Rica.
“Yo tenía 10 años y recuerdo a la señora tendida, al niño que escapó de la muerte cuando el criminal le colocó un cordón de la plancha. En la vela alguien lo distinguió de noche vestido de mujer arriba del árbol de zapote, pero luego no se encontró; también se acercó al panteón cuando enterraban a la señora, pero luego desapareció”, dijo Nazario Toval, hoy de 23 años.
“Fue triste. Yo apenas tenía un mes de haber comprado aquí. Recuerdo que solo la señora vivía ahí con los niños, sus hijos en Costa Rica, luego dejaron solo el patio ahí”, dijo Juana Mejía.
PERSONAJE TENEBROSO
A medida que avanzan las investigaciones se va descubriendo a un tenebroso personaje que supo escaparse de la justicia por muchos años, un psicópata con rituales inexplicables que se ensaña con sus víctimas y acostumbra regalarle después un puñal a las familias de algunas de sus víctimas, según las autoridades.
“Cuando uno lo ve físicamente, él no refleja los actos tan monstruosos que realiza con las víctimas. Es una persona de estatura más bien media, contextura delgada, con la mirada perdida, abstraído de la realidad, de baja escolaridad, revela también un arrastre de traumas anteriores porque muchas veces el psicópata se convierte en eso a raíz de un ciclo de agresiones que pudo haber sufrido en su infancia”, describe el fiscal.
Según Ramírez, su condición de extranjero, el cambiar constantemente de lugar después de cometer fechorías y el cambio de identidades le había permitido escaparse de las autoridades.
LAS IDENTIDADES
Las tres identidades que el supuesto nicaragüense maneja son: Jairo Díaz Aragón, nombre falso cuyo número de cédula pertenece a una mujer costarricense; Róger García Borge, el cual habría adoptado de su familia de crianza en Chinandega y Delvin Sevilla Bonilla, al parecer es su nombre correcto escrito en una partida de nacimiento de Nicaragua en poder de la Fiscalía.
“Este sujeto, que de paso sí se logra entender que es de nacionalidad nicaragüense, vino a Costa Rica muy posiblemente a principios del año 2010 o antes, o escapando de la muerte de su madre y la niña en Chinandega. Se radica acá en nuestro país y establece una relación sentimental con una costarricense, con la cual ha convivido hasta la fecha”, relata el fiscal.
El hombre se instaló en Pila de Cajón de Dota, donde se ganó la confianza de la familia de su mujer; pero en ese mismo año empezó a tener contacto con dos de sus víctimas, una niña de 9 años y otra de 6, de apellidos Muñoz Alvarado, a quienes habría tocado con fines sexuales.
“Fueron tocamientos, no otro tipo de violación. Creemos que no hizo más porque a él no le dio tiempo”, explicó Martínez.
Cuando el caso de estas niñas llega a los tribunales, el hombre dio la primera identidad falsa con el número de cédula costarricense que le garantizaba tener un domicilio fijo. Por eso quedó libre. Luego desapareció y el Juzgado Penal lo declaró en rebeldía.
En el año 2011 Costa Rica conoció la muerte de la niña Martha Luz Borbón, de 10 años. Según el fiscal, la niña acostumbraba transitar por un cañaveral para ir de su casa a la pulpería o hacer otras diligencias.
Un testigo identificó al nicaragüense en el lugar del crimen, aunque en su momento también fue señalado el padrastro de la menor. La menor fue descuartizada. Él era vecino de la familia de esta menor y antes del crimen, amenazó de muerte a sus padres por la desaparición de una cabra.
Después de este asesinato, según Martínez, el hombre huyó hacia la zona de Dota, a unos setenta kilómetros al norte de Pilar de Cajón, junto con su mujer. “Ella en principio estaba en un ciclo de violencia doméstica, porque él es manipulador, agresor. Ella le tenía miedo porque sabe de lo que es capaz, ella podría ser la testigo más importantes de toda la situación”, añade Martínez.
El sujeto permanece en una cárcel de Pérez Zeledón, descontando cuatro meses de prisión preventiva dictadas la noche del viernes. Luego será procesado por los delitos cometidos en este Cantón. La acusación por el abuso de las hermanas Muñoz Alvarado está lista y será presentada a un juzgado en los próximos días. Aún están pendientes las pruebas forenses en el caso de la niña Borbón y en el caso de su cuñada la Fiscalía reunirá más pruebas en su contra.
En agosto será enjuiciado en Cartago por el asesinato del otro nicaragüense en un bar de Dota, en 2014.
El sospechoso oficialmente no se ha declarado culpable de todos estos crímenes. “Solo ha venido manifestando cosas en su celda, a una fiscal, que él se comporta así porque a él lo hicieron así. Pero en audiencia él se ha abstenido a declarar”, dijo el fiscal.
“Es un psicópata. Una persona que no tiene emociones, no las puede, no logra sentir lo de la otra víctima en relación al daño que le está generando. Una vez que actúa, conforme pasa el tiempo, les regala a los miembros de la familia de la víctima un puñal, rasgo que se repite por lo menso en dos de los tres casos señalados”, dijo Ramírez.
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