A veces deseamos dormir horas y horas, pensamos que no soñamos todos los días o que todos los sueños tienen interpretación y son reflejo de la realidad. Para saber qué parte de mito y qué de realidad hay en todas estas afirmaciones el especialista en neuropsicología de la Clínica Universidad de Navarra, Javier Cabanyes, recoge las respuestas en su último libro Dormir y soñar.
¿QUÉ ES EL SUEÑO?
Al contrario de lo que solemos pensar, dormir no es sinónimo de inactividad. Cabanyes señala que el sueño es una actividad del sistema nervioso más “dentro de un ritmo biológico que es el de la vigilia y el sueño”.
Su finalidad es el restablecimiento de todos los sistemas de equilibrio preciso que tiene el organismo y la consolidación, organización y eliminación de la información que se ha estado manejando.
DORMIR SUPONE DESCANSAR
El especialista apunta que pese a que descansar es la función, “no todo descanso se logra con el sueño ni todo el sueño es necesariamente descanso”.
Es la calidad del sueño la que da esa vivencia de descanso, si esta es baja no nos sentiremos descansados.
DORMIR EN EXCESO
El doctor señala que hay personas que necesitan “constitucionalmente dormir más horas de la media”, entendiendo que la media está entre siete horas y media u ocho horas.
HORA DE DESPERTARSE
A veces las personas se preguntan por qué nuestro cuerpo decide despertar siempre y no tener un sueño eterno.
La respuesta es que se tiene un reloj biológico puesto a determinadas horas del día, por eso muchas personas se despiertan espontáneamente a una hora habitual.
“Este reloj tiene una duración estándar más o menos para todo el mundo, de ocho horas, transcurrido ese tiempo el reloj da la señal y se activa la vigilia”, apunta el especialista.
PIENSA CUANDO DUERME
Mientras se duerme el sistema nervioso sigue trabajando aunque “la conciencia no está presente”, por lo que el pensamiento durante los sueños es algo complicado de valorar.
¿SUEÑA SIEMPRE QUE DUERME?
“Los sueños se pueden dar a lo largo de todo el sueño, aunque no siempre los recuerde porque depende mucho de la fase en que estemos y de la instancia que hay entre el sueño y nuestro despertar”, pues si han pasado muchas horas no se tiene consciencia de haber soñado.
SEGÚN LA PERSONALIDAD
Efectivamente, “en los sueños hay un reflejo bastante sugerente del modo de ser de cada uno”, señala Javier. Así, las personas “que son muy imaginativas tienden a tener sueños muy vivos y realistas, con muchas imágenes”, mientras que las personas menos imaginativas, más cerebrales, a veces tienen sueños “muy vagos y poco precisos” o incluso tienen sensación de no soñar nunca.
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