Denis Martínez ha permanecido en el tiempo cualquiera que sea el atleta nicaragüense de moda a su alrededor. La firmeza de su obra va a sobrevivir al juicio de la posteridad, pero el afecto que se cultiva en la proximidad, había dejado un hueco en su corazón.
“No me sentía apreciado. Pensé que no se valoraba lo que hice en el beisbol y eso me causaba alguna frustración, pero ahora tengo un concepto diferente. Sé que hay admiración y gratitud en muchos por lo que hice”, asegura un Martínez conmovido.
Denis ha comprobado de manera directa el cariño que se le tiene, al involucrarse en un ciclo de conferencias que ha realizado en distintos centros educativos del país, en los cuales además de motivar a los jóvenes, ha recibido muchas muestras de estimación.
¿Qué balance dejan las charlas que has ofrecido?
Estoy muy contento porque he visto el cariño de los jóvenes, el contacto que hacen conmigo y la atención que prestan a lo que expongo. La idea es motivarlos a luchar por sus metas y creo que ese propósito lo estamos logrando.
¿Con qué auditorio te has encontrado?
He visto en los jóvenes una necesidad grande de orientación. No hablo de enseñarles o desarrollarles habilidades académicas, sino prestarles más atención a sus necesidades emocionales, un aspecto que debe hacerse más en la casa y no tanto en la escuela.
¿Qué conclusión te deja ese detalle?
Bueno pues, que los padres tenemos que estar más pendientes de nuestros hijos, si no los vamos a ver presas de los vicios y creciendo sin valores y eso sí que sería grave para el país. Creo que es momento de ponerle más atención. Los hijos necesitan tiempo.
¿Por qué ofrecés esas charlas?
Me siento comprometido de compartir algo de lo que he recibido. Creo que Dios ha sido generoso conmigo y como católico que soy, siento la necesidad de salir a la calle y hablarle a los jóvenes de que hay esperanza, que hay que soñar y hay que trabajar.
¿De qué manera llevás el mensaje?
Les hablo de mi propia experiencia, digamos que les abro mi corazón y les comento de los éxitos que tuve, pero también de las dificultades que pasé, como la pobreza en la que nací, o el alcoholismo que por poco acaba conmigo y mi familia. Hablo de todo.
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