Difícil repatriar a familia asesinada

La repatriación de los cuatro cuerpos de una familia nicaragüense asesinada la semana pasada al sureste de Costa Rica se ha complicado.

La repatriación de los cuatro cuerpos de una familia nicaragüense asesinada la semana pasada al sureste de Costa Rica se ha complicado.

Paula Huete, sobrina de uno de los fallecidos, no pudo inicialmente retirar los cuerpos de la Morgue Judicial, primero, porque uno de sus apellidos no coincide con los de su tío Ramón Suárez Espinoza, uno de los asesinados.

Una vez solventado este inconveniente legal en la Embajada de Nicaragua, Huete se disponía la tarde de este martes a retirar los cadáveres, pero a falta de una orden de un juez de Cartago se le dificultó de nuevo.

“Será hasta mañana en la mañana que retire la orden del juez y vaya por los cuerpos a la morgue”, añadió Gabriel Fonseca, costarricense, pareja de Huete.

En conferencia de prensa, el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no brindó avances significativos sobre la investigación de los homicidios de Suárez Espinoza, su compañera de vida María Haydée Miranda Salmerón; así como sus hijos Elena María Suárez Miranda, de 9 años, y su hermano Abraham Moisés, de 11 años; ocurrido la semana pasada en Santa María de Dota, al sureste de San José.

Después del mediodía, una delegación nicaragüense integrada por un fiscal, dos policías y un médico forense se reunieron con representantes del Ministerio Público y del OIJ en San José. La delegación llegó para conocer y colaborar sobre las investigaciones. No obstante, el Ministerio Público tico no quiso informar sobre la reunión.

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