“Voy a poner en alto en nombre de Nicaragua”, suena como eco en la mente de Leonardo Morales. Se fue cargado de ilusiones, con sueños por cumplir y decisiones que tomar, pero cualquier posibilidad en la UFC se define por una razón lógica: ganar para acceder al atrio anhelado por los deportistas que incursionan a la burbuja donde la sangre pinta el color del rugido del público.
“Voy muy bien preparado, me siento con toda la fuerza y motivación para vencer a José Quiñónez. Con Alex Amador estuvimos trabajando de diferentes maneras para evitar sorpresas”, explicó Morales.
“Chimmy”, sobrenombre por ser el más pequeño de su familia, tiene la derrota ante Yaír Rodríguez en la final del certamen The Ultimate Fighter Latinoamérica como imágenes de una película repetitiva.
“Pensé que él seguiría el patrón de pelea que tenía, que consistía en mantenerse arriba, pero sorprendió cuando prefirió el piso. Ahora estoy listo para lo que venga”, dice Leonardo, mientras su viaje a New Orleans para el combate lo espera y será el primero de 11 duelos previstos para el sábado.
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