Dantos-León eran palabras mayores en nuestro beisbol. Los felinos eran un monumento a la combatividad. Los Dantos, un equipo bien pensado. Diseñado para ganar. Cuando se medían, brotaba el fuego y el espectáculo subía al siguiente nivel.
Fue tanto así, que entre 1981 y 1990, entre ambos ganaron nueve de los diez títulos disputados. León se llevó cinco. Los Dantos cuatro. Solo la Costa Atlántica se les atravesó en 1989. El resto de la década, eran los felinos o el equipo del Ejército.
Pero mientras los Leones se volvían un equipo sin garras y sin relevo para Medina, Panal, Muñoz, Moya, Cuevas y Epifanio, los Dantos desaparecían, sin dejar más huella que el recuerdo de sus años pujantes, en los que se les respetaba, aun sin llegar a simpatizar con ellos.
Esta noche (6:00 p.m.) en Managua, Dantos y Leones vuelven a enfrentarse en un playoffs. El primero para ambos desde 1990, año en el que los felinos le dieron vuelta dramáticamente a una Final 4-3, tras haber perdido los tres primeros duelos. Nadie lo había hecho antes.
Estos Leones y también estos Dantos son distintos y a la vez parecidos a sus antecesores. Los melenudos tienen mucha garra, una ofensiva peligrosa y un picheo que levanta interrogantes. Los Dantos son un club de mucho equilibrio, con una ofensiva potente.
A partir de hoy, estos clubes van a medirse en serie a cinco duelos, cuyo ganador irá a la Final. En teoría, deberían de ganar los Dantos. Son un mejor equipo. Pero después de ver a los Leones pasar encima del Bóer, hay que verlos con respeto.
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