Un día después de la dramática victoria de sus Leones ante el Bóer, Daniel Miranda era todo sonrisas. El sufrimiento había quedado atrás. La asfixiante angustia de llegar al último inning atrás en el marcador, había dado paso a un júbilo que aún podía sentirse.
Lo mejor que nos pasó fue jugar contra el Bóer. Era el equipo que los muchachos deseaban enfrentar y eso los hizo trabajar con más entusiasmo. Sabían que el rival era duro, pero ahora saben lo que ellos son capaces de hacer, dice Daniel.
Miranda, un destacado lanzador durante su juventud con los Leones, es ahora un mentor en fase de construcción, pero en su corta carrera al frente del equipo ya ha probado la acidez de las críticas. Ahora saborea el néctar del triunfo y asegura que vienen más.
EL ENTUSIASMO LEONÉS
Pocas ciudades viven el beisbol con tanta intensidad como León. De modo que desde que agarré el equipo, sabía a lo que me estaba metiendo. Aquí gana el equipo y pierde el mánager. Eso yo lo sé. Así que espero que los muchachos sigan ganando, afirma Miranda, último ganador de veinte juegos aquí.
Su victoria 8-7 ante los Indios en el cuarto duelo de la serie de cuartos de final el sábado es por ahora la más importante en su corta trayectoria como timonel, pero asegura que tiene la mira en la etapa final de este torneo de beisbol.
Vamos contra los Dantos que es un equipo fuerte, pero después de vencer al Bóer, la confianza de los muchachos está fortalecida y se han dado cuenta ellos mismos, que si se mantienen unidos, son capaces de darle muchas alegrías a los fanáticos, asegura el piloto.
Aún en medio de la euforia, Daniel es claro al señalar que tiene un equipo en construcción y que su picheo levanta algunas interrogantes, debido a que los jugadores de más experiencia, están en la alineación diaria, no en el staff.
Seis de los ocho lanzadores que más utilicé están en su primer año con el equipo. Eso te da una idea de lo jóvenes que son, pero lo mejor es que no se amilanan y sé que harán todo lo que esté a su alcance, dijo.
UNA VIEJA RIVALIDAD
1990 fue el año en el que los Leones le dieron vuelta a una Serie Final 0-3 ante los Dantos, sus rivales ahora en semifinales, en las que tampoco salen como favoritos.
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