¿En política se dejan espacios vacíos?

Durante la guerra filibustera de William Walker hubo tropas nicaragüenses que defendían su causa expedicionaria. El más connotado de estos traidores fue Fermín Ferrer, nombrado presidente provisorio por Walker (21 días antes de proclamarse él mismo presidente de Nicaragua).

Durante la guerra filibustera de William Walker hubo tropas nicaragüenses que defendían su causa expedicionaria. El más connotado de estos traidores fue Fermín Ferrer, nombrado presidente provisorio por Walker (21 días antes de proclamarse él mismo presidente de Nicaragua).

Posiblemente, al sumiso Ferrer, conocido entonces como el infeliz provisorio, le vendría bien como coartada por su infamia la divisa misérrima que el oportunismo escribe en su bandera: ¡En política no se dejan espacios vacíos! Porque el espacio del vende patria, Ferrer lo llenó a la perfección. Tristemente en nuestra historia política ha prevalecido, en las capas dirigentes, ese espíritu aprovechado y servil de Ferrer. Salvo durante el honroso período nacionalista (en sentido progresivo) de Zelaya.

En política hay espacios y líneas de acción miserables y reaccionarias. Y hay espacios y líneas políticas progresistas y, si se quiere, revolucionarias. Pero, en cada coyuntura, existe una separación clara entre el oportunismo y la consecuencia con los principios teóricos; entre la opresión y la libertad; la explotación y el trabajo honrado; la productividad y el parasitismo; el robo y la honradez, la cobardía y el valor; la claudicación y el combate; la tortura y la dignidad; el servilismo y la entereza. Uno u otro campo de acción, no se diluyen en principios abstractos, como quisieran los oportunistas y los pusilánimes, sino, que se definen limpiamente por un análisis objetivo de la contradicción que caracteriza la coyuntura.

La esencia de la política progresista, en la etapa moderna, es la lucha por el poder estatal para adelantar e imponer conscientemente intereses económicos y sociales de los trabajadores, objetivamente contradictorios en la sociedad. Ninguna lucha, en ningún campo de la realidad, se realiza por medio de principios abstractos. Los espacios (que tanto ponderan los oportunistas, como un fin en sí) tienen una importancia relativa, como sabe cualquiera que haya estudiado la historia de las batallas humanas, que radica en la oportunidad táctica que ofrecen, en cada circunstancia concreta, a la dinámica del enfrentamiento entre fuerzas adversas.

En palabras simples, el uso de determinados espacios políticos se define tácticamente, por medio de un análisis concreto de la lucha en curso; orientado metodológicamente en un partido revolucionario por principios teóricos.

En 194 años de historia moderna en nuestro país, no hemos tenido nunca un partido obrero revolucionario ni un movimiento campesino, organizado centralmente en torno a reivindicaciones democráticas por la tierra. Nos ha faltado tanto la base social, debido a las relaciones de producción atrasadas, como la conciencia subjetiva, de una ideología sustentada en una teoría del devenir histórico.

Así, la oligarquía, dividida en mezquinas fracciones partidarias de corte feudal, ha acaparado el escenario político imprimiéndole al caudillismo precapitalista, centrado únicamente en torno a la disputa de privilegios a orillas del poder, sus características sociales rentistas, dispersas y antinacionales. Su divisa prebendaria, por tanto, ha sido: “En política no se dejan espacios vacíos”, para ocupar, entonces, desvergonzadamente, los jugosos puestos secundarios que complementan al caudillismo triunfante de turno.

“Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras”, decía con acierto el ingenioso caballero andante, mientras desfacía entuertos para favorecer con su brazo a los flacos y menesterosos.

Para un partido revolucionario, participar o menos en un proceso electoral, viciado en extremo como el que Ortega ha construido discrecionalmente en Nicaragua, no depende de un juicio abstracto ni de las garantías electorales mínimas que pudiera ofrecer Ortega.

El objetivo de un partido revolucionario es que los trabajadores se movilicen por sus intereses, como artífices de su propio destino. Si no tienen credibilidad en las elecciones, y han llegado al punto de luchar directamente por sus condiciones de vida y de trabajo, el partido no debe orientarlos hacia atrás, a participar en el proceso electoral corrupto. Pero, si las masas aún no encuentran el nivel de conciencia para luchar directamente por sus intereses, las elecciones, incluso en un proceso nauseabundo como el que organiza Ortega, es un recurso válido para agitar a las masas hacia la acción directa. Sin contribuir a que los trabajadores piensen que por vía electoral puedan resolver sus reivindicaciones más sentidas. Para ello, se debe adelantar en las elecciones un plan político de combate, no de Gobierno.

El autor es ingeniero eléctrico

Columna del día Nicaragua política archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Me encanta tu declaraciòn cabeza de MONO

  2. Hace 11 años

    Me encanta tu declaraciòn cabeza de MONO.

  3. Hace 11 años

    Muchas veces en Nicaragua nos preocupamos más por saber de historia que colaborar en la educaciòn de nuestro pueblo en cuanto al voto nacional por la presidencia de nuestro pais. Debemos enseñar a nuestro amadísimo pueblo que el el subsidio gubernamental no es mas que un atentado contra la libertad y la ambiciòn para preparse a ser autosuficiente en la vida coronando la carrera de nuestros sueños. Mucho diríamos: si el gobierno me mantiene, no necesito trabajar, tampoco necesito educarme.

  4. juan pueblo
    Hace 11 años

    Que iremos hacer con tanto borrego?

  5. kenneth Doña
    Hace 11 años

    bla, bla, bla,……… 100% palabra 0% obra.

    1. Fernando Bárcenas
      Hace 11 años

      Si este señor Doña hubiese estudiado derecho, de acuerdo a su clasificación reduccionista, el 100 % de su estudio sería bla bla bla. Si estudiase filosofía, sociología, política, historia,formación militar, arquitectura, toda la cultura es bla bla bla, bajo esa óptica simplona, propia de alguien completamente rústico. Doña sabría, además, que toda obra sin una teoría bla bla bla que la oriente, corresponde a un instinto inconsciente, de los albores de la evolución humana.

  6. micomagnate
    Hace 11 años

    Aqui Nada va a pasar Daniel 2016. Daniel forever

  7. Hace 11 años

    Estos tiempos ya no son de revoluciones ni de clases ni de colores ni de filosofias. Elnuevo mundo es del emopleo, la tecnologia y bienestar economico general. La gente debe de reclamar sus derechos y obtener beneficios de acuerdo a la capacidad de cualquier gobierno de producir lo que la gente quiere, sino se le da la espalda y se buscan alternativas…los tiempos de revoluciones y partidos politicos se fueron

  8. Cerebro de Mono
    Hace 11 años

    Traidores fueron los que atacaron a Walker. Estuvieramos rebien. Mejor que Puerto Rico, por que tenemos muchos mas recursos que esa pequeña Isla. Seguro no hubieramos perdido San Andres, mucho menos Nicoya. El Lago de Managua estaria como una acuarela para consumo humano y turismo. Donde nos movilizaramos, viajariamos con pasaporte USA. En cualquier parte del globo terraqueo no nos pondrian trabas. La capital seria una urbe moderna y bien planificada; y desarrollada. Habria cero basura.

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