En las oficinas el nivel de temperatura del aire acondicionado puede ser el ambiente ideal para unos y un verdadero congelador para otros. Esto se debe, de acuerdo con la revista digital Verne , a que la intensidad de la sensación de frío depende del rango detectado por el cuerpo humano, que por supuesto, es distinto en cada persona. Sin embargo, estudios recientes apuntan que la psicología puede influir parcialmente en cómo sentimos el frío y, al revés, es decir: el frío puede influir en nuestras ideas y emociones, por ejemplo, porque cuando sentimos frío es más fácil atribuir cualidades negativas a las demás personas y por otro lado las ideas pueden tener un efecto de modulación de la sensación. Aun así “el frío es frío” , asegura Carlos Belmonte, investigador del Instituto de Neurociencias de España, quien menciona que aunque una persona se “autoconvenza” de no tener frío, puede resistir mejor, pero no mucho.
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