Como todo francotirador de primera clase, Stephen Curry llegó con la puntería afinada y con 40 puntos encabezó la paliza de los Warriors de Golden State 115-80 sobre los Rockets de Houston, los que quedaron al pie de la tumba en la final de la Conferencia Oeste de la NBA.
Golden State está a punto de barrer a Houston, cuyo principal bastión, James Harden, se ha derrumbado.
En cambio, Curry está acaparando los reflectores y la admiración de todos y con siete triples anoche, llegó a 59 canastas de este tipo en su carrera en postemporadas, rompiendo el récord de Reggie Miller.
Los Warriors no dejaron respirar a los Rockets en su propia casa, despegando el primer cuarto con una ventaja de 30-18, la que aumentaron a 62-37 al medio tiempo, mientras Curry echaba humo, junto a Klay Thompson y Draymond Green, quienes aportaron 17 puntos cada uno. Mañana se podría acabar esta serie.
De igual forma, Cleveland lleva su serie ante Atlanta y esta noche buscan su tercera victoria en la final del Este, que está 2-0 a favor de LeBron y compañía.
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