Cuando una mujer de 54 años del norte de Venezuela, desesperada por tener su propia casa, escribió un mensaje en un mango y se lo lanzó a Maduro por la cabeza a fines de abril, inspiró una larga serie de imitadores, una parodia de John Oliver y una aplicación de juegos para teléfonos inteligentes, Maduro Mango Attack, que ya se ha bajado por lo menos cien mil veces.
En su mejor momento, el extinto Hugo Chávez habría tomado un micrófono y levantado los ánimos con alguna de sus clásicas salidas bolivarianas, pero Maduro inspira ante todo burla.
Dos de cada tres venezolanos dicen que el vacilante heredero de la revolución de Chávez por un “socialismo del siglo XXI” hace un muy mal trabajo, y ahora las autoridades de los Estados Unidos han declarado a la mano derecha de Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, principal sospechoso en el caso de un centro de narcotráfico global con sede en Venezuela.
La inflación se acelerará a doscientos por ciento este año, las reservas en moneda extranjera se desvanecen y el Banco Mundial dice que la economía se contraerá siete por ciento.
¿Cuál es la respuesta del Gobierno a tantas malas noticias? Demandar al mensajero. La semana pasada, las cortes venezolanas prohibieron viajar a 22 destacados periodistas que nombró Cabello en una demanda por calumnias. Su delito: publicar el artículo del diario español ABC sobre un ex alto agente de seguridad venezolano que desertó en enero y coopera con las autoridades estadounidenses en la investigación sobre narcotráfico y violaciones de los derechos humanos en Venezuela.
Otro “mango”
La reacción del gobierno venezolano a los señalamientos por narcotráfico contra Diosdado Cabello, no constituye una sorpresa. “El que se meta con Cabello se mete conmigo”, dijo Maduro el martes en un mensaje radial.
Hugo Chávez siempre se acalló las críticas mediante la manipulación de las cortes, lo que comprendió hasta agregar 12 puestos en la Suprema Corte. En un análisis de 45,000 casos que llegaron a la Suprema Corte entre 2003 y 2015, cuatro fiscales venezolanos determinaron que el Gobierno nunca había perdido.
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