La quiebra de un banco ruso, Transportny, supondrá un coste nunca visto en el sector financiero de ese país, golpeado por la crisis económica y monetaria.
El total de las compensaciones dadas a los depositantes de este establecimiento moscovita, cerrado el martes por el banco central, “se acerca a los cuarenta mil millones de rublos”, (unos ochocientos millones de dólares), declaró Andrei Melnikov, director adjunto de la agencia encargada del seguro de los depósitos, citado por las agencias rusas.
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