La posibilidad de que el presidente de Bolivia, Evo Morales, opte por un cuarto mandato comienza a barajarse, pese a que inició el tercero (2015-2020) en enero. La oposición denuncia una intención de perpetuarse en el poder.
Sindicatos cocaleros de la región del Chapare, de los cuales Morales es presidente hace unos veinte años, impulsaron en una reunión partidaria una campaña para promover su cuarto mandato y para plantear la reforma de la Constitución, que solo acepta una reelección consecutiva.
«Ya el presidente (Morales) ha dicho que quieren ‘reproducirse’ en el poder como en China, donde hay un pensamiento único y un partido único». Susana Seleme, analista y crítica al gobierno de Evo Morales.
“Respeto la decisión del pueblo, pienso que no hay que tenerle miedo al pueblo, es el pueblo soberano el que tiene que decidir”, ha señalado el canciller aymara David Choquehuanca, quien acompaña a Morales desde 2006.
Pero para el senador opositor Víctor Hugo Zamora, la idea de proceder a una nueva reelección de Morales devela en realidad “una intención de perpetuarse en el poder”. Morales “debería imitar a otros líderes que han dado un paso al costado en el momento debido, como Lula (en Brasil) o José Mujica (en Uruguay), quien ha pedido a otros gobernantes que lo imiten”, dijo.
La reelección de Morales necesitará la reforma constitucional: si es parcial, se puede hacer en el Congreso, donde el oficialismo controla por dos tercios. Si es de fondo se debe convocar a una Asamblea Constituyente. En cualquier caso, la aprobación final deberá realizarse mediante un referendo popular.
El oficialismo avizora seguir en el poder, pues cabalga sobre un crecimiento económico constante que coloca al país con los índices más altos de la región.
Morales, quien no se ha pronunciado sobre el tema, ganó su primera elección con el 54 por ciento de los votos, la segunda con el 64 por ciento y la tercera con el 61 por ciento.
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