En la mesa tenía el contrato que le abriría las puertas de su futuro. Afuera a la espera se encontraba su esposa. Leonardo Chimmy Morales no estampó su firma en cualquier papel, la Ultimate Fighting Championship (UFC) le aguarda y en el octágono, José El Teco Quiñónez.
Todavía falta más de un mes para el combate que será el 6 de junio en el evento Fight Night de Nueva Orleans, Louisiana. Ahí se verá qué tan hambriento está, mostrará el porqué se ha convertido en la figura de las artes marciales mixtas en Nicaragua y ratificará que lo del reality show no era un espejismo de su realidad, la cual está llamada a la grandeza en una disciplina donde la vida camina sobre la tumba.
No me afecta bajar a 135 libras, indicó Morales, acostumbrado a pelear en 145, sin embargo, fue contundente al decir que en sus tres meses y medio de entrenamiento se ha entregado por completo al ritmo frenético que le impulsa buscar la fortuna que lo aleje de la pobreza.
Esta pelea tiene mucha importancia, porque la UFC ha mostrado mucho interés en Morales, pero quieren verlo una vez más, explicó su apoderado y entrenador Alejandro Amador.
Chimmy sabe el arte callejero de pelear, es un deleite para el público verle pelear frontalmente ante rivales fajadores, donde vuelan las patadas y los puños secundan; no obstante, su debilidad es el piso.
Morales dice haber aprendido a mejorar su estilo de técnicas que se desarrollan en la lona, asegura no ser como un pez en la tierra. Me siento un peleador completo. No voy a ser un derrotado, dice con jactancia, ahora ya no es un simple luchador, sino el personaje en el que un deporte se recuesta.
NO SE FUE
Leonardo Morales a través de su entrenador había conseguido la oportunidad de entrenar en un gimnasio extranjero en los Estados Unidos.
“Le di las propuestas y él decidió permanecer en Nicaragua, porque sentía que aquí entrenaría mejor”, explicó Alejandro Amador, quien se ha convertido en un entrenador calificado.
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