El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, cuyo mandato de cuatro años termina el 14 de enero de 2016, descartó ayer que vaya a renunciar al cargo y habló de la necesidad de “cambios de fondo” en el Estado para combatir la corrupción.
“Yo tengo un mandato constitucional y estoy dispuesto a cumplirlo”, declaró Pérez Molina, quien resaltó que “la solución” a la crisis institucional que vive el país “no es cambiar a una persona”, en este caso, al jefe de Estado.
Miles se manifestaron en varias ciudades de Guatemala el 16 de mayo para pedir la renuncia de Pérez Molina, cuyo gobierno es acosado por los casos de corrupción que provocaron la dimisión de la vicepresidenta Roxana Baldetti y del ministro de Energía y Minas, Erick Archila.
Una comisión del Congreso también investiga al ministro de Salud Pública y Asistencia Social, Luis Enrique Monterroso, por el supuesto “mal manejo de medicamentos y contrataciones” y la Corte Suprema de Justicia dio trámite a una denuncia por supuesta corrupción contra la ministra de Ambiente, Michelle Martínez, por lo que el Congreso deberá evaluar si le retira la inmunidad a la funcionaria.
29 personas han sido detenidas por una red de corrupción dentro de la oficina recaudadora de impuestos desarticulada el 16 de abril por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y la Fiscalía. El caso salpicó a Roxana Baldetti, cuyo secretario privado Juan Carlos Monzón, estaría implicado.
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