El trágico caso de cinco menores que durante un aparente “juego” torturaron y asesinaron a un niño de 6 años en Chihuahua (Ciudad Juárez) ha conmocionado y desatado la alarma sobre el impacto de la violencia por el narcotráfico en los infantes.
Según el relato de la Fiscalía estatal, Cristopher Raymundo Márquez, estaba “jugando” el jueves con un grupo de vecinos: dos niñas de 13 años, un niño de 11 y dos adolescentes de 15. Sus vecinos “lo amarraron y le pusieron una vara en el cuello, con la que lo semiasfixiaron”.
Cuando cayó al suelo “le arrojaron piedras, le encajaron una navaja en la espalda y una vez sin vida lo arrastran hasta donde depositan el cuerpo”, una excavación superficial que cubrieron con tierra, maleza y un animal muerto “para que no llamara la atención”, añadió la Fiscalía.
Para la Fiscalía, el crimen “constituye más que un problema policíaco, un factor de descomposición social” y de “pérdida de valores”.
Los cinco menores implicados “son víctimas de un entorno de violencia extrema”, estimó Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia. El forense y criminólogo Carlos Ochoa aseguró que este tipo de casos marca “el inicio de una generación de psicópatas, los cuales cada vez son más jóvenes y con rasgos muy marcados”.
Las autoridades prevén ejercer acción penal contra los adolescentes de 15 años. Los menores de 11 y 13 años serán puestos en tutela pública para investigar una posible omisión de cuidados. De ser hallados culpables, solo los adolescentes serán recluidos.
Conmocionada, la madre de Cristopher, Concepción Mora, no da crédito a la versión de que el crimen fue durante un juego. “¡Que paguen por la vida de mi hijo!”, clamó el domingo en una procesión.
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