La repentina renuncia de la cantante británica Sarah Brightman a viajar a la plataforma orbital deja libre la plaza del próximo turista espacial, cuyo principal requisito es ser multimillonario y no tener miedo a volar.
Brightman, de 54 años, expuso “motivos familiares”, como excusa para interrumpir su entrenamiento y suspender sus planes de despegar el próximo 1 de septiembre rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI).
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