El cantante quería un disco diferente, que llegara a las nuevas generaciones pero también que fuera atractivo para los salseros tradicionales. Se animó y en su flamante álbum, Que suenen los tambores , condimentó su música con pizcas urbanas y de vallenato, además de darle un toque personal con una canción dedicada a su padre, quien padece Alzheimer. “Llega en un momento dado en que estoy evolucionando musicalmente y me atreví a hacer cosas musicales que no había hecho antes”, dijo el salsero de origen puertorriqueño en una entrevista.
“Renovar un poco el estilo de mi salsa, pensando que hay un oído de una juventud un poco más urbano, con muchas más influencias… Y el resultado fue increíble, bien enérgico, sin perder la esencia de lo que es la salsa y mi toque personal, obviamente”, explicó el artista.
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