Esta noche el gimnasio Alexis Argüello retomará su brillo, con dos peleadores caseros a la duela. Uno más técnico, más preciso, que fue mejor prospecto, contra el frontal, el que lanza volados con ambas manos sopladas por un huracán sin control, sin brújula, pero con un soporte de muralla. Ellos son Eliecer Lanzas (15-5-2) y Josué Bendaña (7-5-3), quienes se verán nuevamente las caras en el combate estelar de la noche.
No pregunten de dónde salieron, ni hacia dónde van, son dos púgiles predilectos a las funciones locales, cargados de sueños, colmado de anhelos, pero sin esperanzas de cumplirlas. Sin embargo, se han adaptado al mundo boxístico en el que viven, al de las victorias y derrotas, al de los contratos de salario mínimo, preparaciones modestas y triunfos discretos.
Eliecer Lanzas, aunque perdió en la primera pelea ante Bendaña por decisión dividida, es más completo que el rival, tiene más combinaciones de golpes y una defensa capaz de eludir a Josué, que sorprendió al ganarle y luego vencer a Lester “El Tico” Medrano.
Bendaña está ahí por su dureza, su sagacidad de conectar sin pudor ni lágrimas, con su rostro de roca e hígado de hierro y camina hacia al frente como un tractor en deterioro.
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