El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica reforzará el patrullaje policial en la frontera con Nicaragua con dos modernos tractores que también servirán para proteger el medioambiente y auxiliar a comunidades fronterizas en casos de emergencia.
Los dos tractores o “chapulines” como le llaman los costarricenses a este tipo de vehículos, tienen un valor de cuarenta millones de colones (73,000 dólares) cada uno, lo cual incluye mantenimiento en el sitio, accesorios, pala, carreta y repuestos.
Uno de los vehículos fue ubicado en el puesto policial de Delta Costa Rica, ubicado en el distrito de Llanuras del Gaspar de Sarapiquí, sitio donde desemboca el río Sarapiquí hacia el río San Juan y a su vez inicia el río Colorado.
El otro estará al servicio de los policías y los vecinos de Agua Dulce, en el distrito de Colorado, cantón de Pococí.
Cada tractor cuenta con una carreta para trasladar personas, alimentos y cualquier otro objeto pesado, además de estar provistos de palas para remover escombros o cualquier obstáculo que impida la movilización de los vehículos policiales y de los habitantes del cordón fronterizo norte.

Costa Rica vive reforzando constantemente la vigilancia en la frontera con Nicaragua, sobre todo desde 2011, meses después de estallar el conflicto fronterizo por Harbour Head en el que los ticos denunciaron invasión nicaragüense.
El Ministerio de Seguridad graduó el mes pasado a un centenar de policías fronterizos en el Centro de Entrenamiento Policial Murciélago, la antigua finca del dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, que hoy pertenece a la Escuela Nacional de Policía, ubicada en Cuajiniquil de La Cruz, Guanacaste.
Esta escuela graduó a 98 oficiales de la Policía de Fronteras con apoyo de la Embajada de Estados Unidos en el país.
Tras la reinstalación de la Policía de fronteras por la exmandataria Laura Chinchilla, a inicios del 2011, la lucha contra el tráfico de personas, drogas, armas y ganado ha sido más efectiva, según el Ministerio de Seguridad.
En marzo del 2011, Chinchilla y el entonces ministro de Seguridad Pública, José María Tijerino, presentaron la primera unidad de Policía de fronteras, integrada por 150 oficiales, luego de haber sido abolida por el anterior gobierno liderado por Óscar Arias Sánchez. Con estos nuevos oficiales ya son cerca de trescientos los policías fronterizos ticos.
Costa Rica también ha invertido en los últimos años cerca del millón de dólares en la compra de patrullas para la Policía destacada en la frontera con Nicaragua y otras zonas del norte del país.
Actualmente, en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se dirimen de manera simultánea una acusación de Costa Rica por invasión de parte de Nicaragua y otra denuncia nicaragüense porque los ticos construyeron una carretera que causa daños ambientales al río San Juan. El proceso se encuentra en la parte final, en la cual los jueces analizan las pruebas aportadas y toman una decisión que podría darse entre finales de este año 2015 o inicios del próximo.
El verdadero interés tico
El jurista nicaragüense Mauricio Herdocia reveló este miércoles que el verdadero interés de Costa Rica, con su demanda por invasión ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), es cambiar los puntos límites con Nicaragua a fin de obtener una buena parte del territorio marítimo del Caribe nicaragüense y no la supuesta invasión que alegaron en La Haya.
Según Herdocia, los costarricenses presentaron en la CIJ un nuevo mapa que ya no señala el inicio de la demarcación limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua en Punta de Castilla, sino algunos kilómetros dentro de Nicaragua. El mapa fue presentado de manera casi secreta, a lo interno en las audiencias, y con esto los ticos muestran que su interés va más allá del humedal Harbour Head.
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