En el cerro de Cebadilla un campesino realizaba su trabajo preocupado, pues su hijo pequeño lleva días con fiebre, algo lo hizo ver hacia arriba y clavó su mirada firme en la rama de un pochote, había una imagen. Sorprendido subió al árbol, la tomó y la llevó a su casa, donde le construyen un altar.
Los vecinos iniciaron, congregados ante el altar, sus oraciones por el bienestar del joven. Dentro de poco la fiebre cedió y así inició el fervor hacia Santa Rita de Casia, patrona del municipio de Teustepe.
“Cuando viene la fiesta de Santa Rita son peregrinaciones de todas partes del país que vienen a pagar promesas y el año pasado fueron unas diez mil personas las que entraron”, comentó Guillermo Blandón, párroco de la iglesia de Teustepe.
21 de mayo es la procesión de las luces, se apaga todo alumbrado eléctrico, público y privado, y se marcha a la luz de las velas por la ciudad. El 22 de mayo es la misa solemne en honor a la patrona.
Santa Rita no es la primera patrona del municipio, en sus inicios fue San Pedro en 1752, luego fue la Virgen de Candelaria. Después del primer milagro, en 1876, y “con la lluvia de milagros fue que Santa Rita de Casia fue creciendo en popularidad, a tal punto que la fiesta de esta era mayor que la de la patrona, entonces monseñor Leovigildo la nombra patrona de Teustepe”, expresó Blandón.
MÁS MILAGROS
Carlos Largaespada vive en los Estados Unidos y cada año viene a celebrar las fiestas en honor a Santa Rita. En 2011 decidió quedarse un tiempo más, comenzó a padecer malestares musculares y a los pocos días no podía ni levantarse. “A las 3:00 de la mañana llegó a mi cuarto casi arrastrándose, agarrándose de las paredes”, contó su hermana Miriam Largaespada.
Llamaron al doctor del municipio pero no dio respuesta y se lo llevaron de emergencia a Managua.
“Lo llevamos al Hospital Bautista. Él ya no se sostenía solo, era un muñeco de trapo, pero ahí empezó el milagro, pasó un médico joven que se dirigió a mi hermano y le dijo que lo iba a atender”, comentó Miriam.
A Carlos le diagnostican el síndrome de Guillain-Barré. “El doctor nos dijo que teníamos que correr a buscar el tratamiento, porque aquí no hay, solo en el extranjero, pero Santa Rita nos puso todo a la disposición y encontramos el tratamiento”, expresó Miriam.
Carlos se recuperó en ocho meses “todo gracias a Santa Rita”, asegura.